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Al menos cinco muertos y 18 heridos por un tiroteo en un club LGTBIQ de Colorado | Internacional


El club Q era un refugio para la comunidad LGBTIQ de Colorado Springs desde hace una década. Un lugar que se llena los sábados por la noche y donde se celebraban brunches musicales los domingos. Este sábado en particular en el local se conmemoraba el día de la Memoria Transgénero para honrar a los fallecidos trans en ataques violentos. Un hombre entró cuando se acercaba la medianoche. Y empezó a disparar. Dejó al menos cinco muertos y 18 heridos antes de que la policía le detuviera.

Según indicó una portavoz del departamento de policía de Colorado Springs, la teniente Pamela Castro, los agentes recibieron la primera llamada que alertaba sobre un tiroteo a las 23.57 hora local del sábado (7.57 del domingo, hora peninsular española). Los equipos médicos y la policía se desplazaron al establecimiento y localizaron en el interior a un individuo que identificaron como el sospechoso. El presunto autor del tiroteo, que habría resultado herido, fue trasladado a un hospital para su tratamiento.

El sospechoso ha sido identificado como Anderson Lee Aldrich, de 22 años, según ha explicado el fiscal Michael Allen, del Cuarto distrito judicial de Colorado —el encargado del caso—, en una rueda de prensa. El atacante entró en el club armado con un rifle de cañón largo e “inmediatamente comenzó a disparar a la gente que se encontraba dentro mientras avanzaba hacia el fondo” del establecimiento, precisó por su parte el jefe de Policía de Colorado Springs, Adrian Vasquez, citando las declaraciones de testigos presenciales.

Al menos dos de los clientes del club se enfrentaron al hombre armado, pelearon con él y consiguieron reducirle. “Lograron impedir que siguiera matando e hiriendo a otros. Tenemos con ellos una deuda de agradecimiento”, ha agregado Vasquez.

En un comunicado en Facebook, los propietarios del club Q declararon: “[Nos encontramos] destrozados por este ataque sin sentido contra nuestra comunidad”. “Nuestras oraciones y pensamientos están con las víctimas, sus familias y amigos. Agradecemos las rápidas reacciones de los clientes heroicos que redujeron al atacante y pusieron fin a este ataque de odio”.

La Policía de Colorado no ha confirmado que se trate de un delito de odio. “Es demasiado pronto para eso”, ha indicado el jefe de Policía. Pero los agentes trabajan con esa posibilidad. “El motivo del delito forma parte de la investigación, y el que pueda tratarse de un delito de odio es parte de la investigación”.

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Las autoridades no han confirmado si Aldrich contaba con antecedentes policiales. Según publica el periódico de Colorado Denver Post, un varón con el mismo nombre y edad idéntica fue detenido en junio de 2021 por amenazar a su madre con una “bomba de fabricación casera, numerosas armas y munición”. Esa persona acabó detenida tras una breve confrontación con la policía.

El club nocturno había anunciado para la noche del sábado una fiesta “con toda serie de identidades de género” para conmemorar el día del Recuerdo Transgénero, instituido el 20 de noviembre en memoria del asesinato de la mujer trans Rita Hester ese día de 1998 en Estados Unidos.

El incidente del sábado es el último en una lista en aumento de incidentes hostiles contra personas trans en este país. El 12 de junio de 2016 un estadounidense de origen afgano, Omar Mateen, abrió fuego y asesinó a 49 personas en una discoteca LGBTI de Orlando. Ese tiroteo, la peor matanza en Estados Unidos desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, causó también una cincuentena de heridos. Su autor se presentó como un soldado islámico y justificó el tiroteo como respuesta a los bombardeos de Estados Unidos contra el Estado Islámico.

Los disparos en el club Q también coinciden con un repunte de los incidentes con armas de fuego en Estados Unidos. Desde comienzos de este año se han registrado 601 tiroteos masivos —con más de cuatro víctimas, heridas o fallecidas, sin incluir al agresor—, según la organización Sun Violence Archive. El año pasado murieron víctimas de heridas de bala unas 25.000 personas —una media de 65 diarias— en todo el país, frente a los 23.000 de 2020.

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