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Ben Gvir: Un ministro ultra israelí visita la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén, reservada al culto musulmán | Internacional



El nuevo ministro israelí de Seguridad Nacional, el extremista Itamar Ben Gvir, visitó en la mañana de este martes por sorpresa la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén, a pesar de las amenazas del movimiento islamista Hamás de que su entrada al reciento podría provocar otra escalada de violencia. “Nuestro gobierno no sucumbirá a las amenazas de Hamás”, señaló a los medios Ben Gvir, líder de Poder Judío, partido ultranacionalista, religioso y supremacista judío.

La Explanada de las Mezquitas es sagrada tanto para musulmanes ―alberga la importante mezquita de Al Aqsa y el Domo de la Roca, desde donde Mahoma ascendió al cielo―; como para judíos, que lo llaman Monte del Templo porque creen que allí se levantó el Segundo Templo. “El Monte del Templo es el sitio más importante para el pueblo de Israel, y mantenemos nuestra libertad de movimiento allí”, afirmó el político, condenado en el pasado por incitación al racismo y apoyo a organización terrorista.

Ante la intención expresada en los últimos días por Ben Gvir de visitar de nuevo la Explanada, el movimiento Hamás ―que gobierna en Gaza, pero con presencia también en Cisjordania y Jerusalén este― acusó al político israelí de “echar leña al fuego” al pretender “profanar y asaltar la bendita mezquita de Al Aqsa”, por lo que pidieron a los jóvenes palestinos de la ciudad actuar para evitarlo.

“Lo digo muy claramente. La visita de Ben Gvir hará estallar la situación y abrirá la puerta a otra intifada. Debemos estar preparados y hacemos un llamado a todos los que puedan, para que vayan a Al Aqsa y eviten que entre”, señaló ayer el portavoz de la Yihad Islámica Palestina en Gaza, Daoud Shihab.

Pese a las advertencias, Ben Gvir entró este martes al recinto acompañado de su rabino y fuertemente escoltado por la policía, que ahora está bajo su mando como ministro de Seguridad Nacional. Medios israelíes han informado de que incluso el primer ministro, Benjamín Netanyahu, se reunió anoche con él para pedirle que desistiera de sus planes.

Según el statu quo vigente desde 1967 ―cuando Israel ocupó la parte este de Jerusalén donde se ubica la explanada― el recinto está reservado exclusivamente al culto de musulmanes, mientras que los judíos solo pueden entrar como visitantes, ya que las leyes judías prohíben a sus fieles orar en el lugar más sagrado para ellos, algo reservado solo a algunos rabinos. Por eso, el rezo judío se practica en el Muro de los Lamentos ―ubicado en uno de los laterales de la explanada―, y así lo aconseja el Gran Rabinato de Israel, aunque en los últimos años, algunos rabinos alineados con el movimiento del sionismo religioso han cambiado esa recomendación y abogan por el rezo donde se levantó el Segundo Templo.

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Para los palestinos e incluso para Jordania, país que custodia el lugar desde 1967, ese cambio es más político que religioso, un intento de judaización e israelización de todo Jerusalén, por lo que se oponen firmemente e incluso los grupos más radicales como Hamás o la Yihad Islámica amenazan con escaladas de violencia.

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