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El Betis vuela muy alto y derrota al invicto Villarreal | Deportes


Más de 100 kilómetros recorrieron los futbolistas del Betis y Villarreal para completar un partido hermoso, con aroma a Champions, ese que quiere respirar un Betis que suma 12 de 15 y se afianza en lo más alto de la clasificación, única alternativa, de momento, al dominio del Madrid y el Barcelona en este inicio liguero. Rodri, un futbolista extremeño que dio muchas vueltas por equipos grandes de España antes de asentarse en el Betis, marcó un gol que vale seis puntos al derrotar a un rival directo. Fue el primer tanto encajado por el Villarreal, al que no le llegó con el gran partido de Lo Celso. Mejor en la primera mitad, luego fue superado por el Betis. En medio de un auténtico infierno verdiblanco, un estadio de Heliópolis convertido en una auténtica locura con más de 53.000 espectadores en las gradas.

1

Rui Silva, Luiz Felipe, Sabaly, Álex Moreno, Pezzella, Luiz Henrique, Guido Rodríguez, Rodri (Aitor Ruibal, min. 68), William Carvalho, Canales y Borja Iglesias (Willian José, min. 88)

0

Villarreal

Rulli, Albiol, Kiko Femenía, Alfonso Pedraza (Mojica, min. 70), Pau Torres, Capoue (Coquelin, min. 70), Parejo, Yeremy Pino (Chukwueze, min. 53), Giovani Lo Celso, Nicolas Jackson (Morales, min. 77) y Gerard Moreno (Álex Baena, min. 53)

Goles 1-0 min. 60: Rodri.

Árbitro Ricardo de Burgos Bengoetxea

Tarjetas amarillas Yeremy Pino (min. 39) y Guardado (min. 88)

Xavi, actual entrenador del Barcelona, solía decir a sus íntimos que el Benito Villamarín era un estadio donde no se sentía cómodo. Nunca encontraba referencias en el terreno de juego y todo era desordenado en un campo que consideraba caótico. Miles de béticos subían todavía por las escaleras de acceso al estadio del barrio de Heliópolis para confirmar esa sensación de desorden cuando el trepidante partido entre el Betis y el Villarreal había dado comienzo. Un equipo tan metódico como el que ha construido Emery no se sintió incómodo, sin embargo, ante este pujante Betis y el tremendo ambiente del Villamarín. Algo que ya sintió para bien Lo Celso, al que Serra Ferrer, director deportivo del Betis en 2018, fichó llamando a su padre después de que Tuchel no lo quisiera en el PSG, donde, curiosamente, lo había entrenado el propio Emery.

Serra también fichó para el Betis ese verano a William Carvalho. El choque entre ambos fue colosal. El portugués dirige con maestría a este Betis y Lo Celso es una auténtica delicia. El argentino impulsó el juego de un Villarreal que se sobrepuso bien a una clara ocasión de Canales y a un remate de Luiz Henrique, un extremo brasileño con un gran futuro por delante. Todo comenzó en el caño que Lo Celso le hizo a Carvalho en el minuto 14. Quedó destrozada la teoría de Xavi y el caos del campo del Betis. A Lo Celso solo lo paró Rui Silva tras un contragolpe después de un saque de esquina a favor del equipo andaluz.

Lesión de Gerard Moreno

Joaquín Caparrós, exentrenador del Sevilla, ordenaba a sus jugadores mandar el balón a la grada tras un rebote en un córner propio. Mejor la pelota en la grada que el contragolpe, afirmaba Caparrós. Mientras, Lo Celso combinaba a la perfección con esa gacela senegalesa que es Jackson, un incordio para un Pezzella fallón. Luiz Henrique salvó entonces al Betis de encajar un gol inminente. Todo, en medio de un ambiente infernal en el Villamarín.

El Betis cargó en la segunda mitad a un Villarreal que no se esperaba tanto ímpetu. Y el equipo de Emery, que llevaba sin perder en el campo del Betis desde 2011, sintió un golpe profundo. Fue la lesión de Gerard Moreno, uno de sus puntales.

El Betis estaba desatado. Luz Henrique puso un balón perfecto al segundo palo, donde emergió Rodri, conocido como el mago de Talayuela. Rodri es un producto de Pellegrini, que confió en su fútbol en los peores momentos y que lo mantuvo en el once después de ser titular en el choque europeo en Helsinki. No pudo hacer nada Lo Celso a pesar de su fútbol. Pellegrini celebró el triunfo con fuerza, como esa casa de locos que es el Villamarín. El Betis supo sufrir, salvado primero por su meta Rui Silva, y luego golpeó y fue resguardado por otro de los secretos de este equipo, su central Luiz Felipe, puntal del proyecto que pretende situar al equipo entre los cuatro primeros al cabo del curso. “Tenemos que bajar de 40 goles encajados por temporada para entrar en Champions”, ponderó Manuel Pellegrini, el técnico del Betis, tras el partido,

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