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El Fondo Mundial para el VIH, la malaria y la tuberculosis logra la mayor recaudación de su historia: 14.250 millones de dólares | Planeta Futuro


El sida mató a tres hijos de la zambiana Connie Mudenda en la década de los noventa. “Entonces yo no sabía que era positiva”. No fue hasta 2005 cuando le diagnosticaron y comenzó su tratamiento. “Estoy aquí con mi hija. Ella no tiene VIH, es una de las generaciones libres del virus. Quiere ser médico y, aunque su historia no está aún escrita, tiene un buen comienzo”, ha continuado emocionada, con la niña de 10 años abrazada a su cintura. Este miércoles, ha compartido su dolorosa historia frente a los líderes del mundo para convencerles de la importancia de apoyar económicamente al Fondo Mundial para el VIH, la malaria y la tuberculosis, que celebraba en Nueva York su séptima conferencia de reposición de fondos para recaudar 18.000 para los próximos tres años, un 30% más que en el período anterior.

El objetivo no se ha logrado, pese a que la mayoría de los donantes ha aumentado sus contribuciones un 30% respecto a las cantidades de 2019, entre ellos España, que destinara 130 millones de dólares. Algunos han elevado la apuesta más allá de ese porcentaje. Es el caso de Corea, que ha pasado de 25 a 100 millones, o Kenia, país a la par beneficiario y donante que ha aportado 10, cuatro más que en el período anterior. La suma al final de día: 14.250 millones.

Es una cantidad histórica, la mayor jamás obtenida por este y cualquier otro organismo multilateral de salud. Pero la cifra queda lejos de la ambiciosa meta, aunque todavía faltan por conocerse la aportación de Reino Unido, actualmente el tercer mayor donante del Fondo Mundial, que en caso de renovar su actual compromiso añadiría 1.700 millones. También Italia comunicará su dotación en las próximas semanas. En el anterior llamamiento donó 178.

Tenemos que asegurarnos de que todo el mundo, sin importar quiénes son, a quién aman, de dónde viene, tiene acceso al cuidado y tratamiento que necesita

Joe Biden, presidente de EE UU

Como representante de (RED), la organización fundada por Bono y Bobby Shriver en 2006 para involucrar a las empresas en la lucha contra el sida, Mudenda ha anunciado una aportación de 150 millones de dólares. En total, el sector privado ha comprometido 1.230 millones, de los 912 corresponden a la Fundación Bill y Melinda Gates. “A través de esta reposición, que ha batido un récord, el Fondo Mundial y sus asociados salvarán millones de vidas y construirán sistemas de salud sostenibles que puedan prevenir futuras pandemias”, ha celebrado Bill Gates.

Estados Unidos, país anfitrión del evento, había anunciado que aportaría 6.000 millones, siempre que el resto donase los otros 12.000 para alcanzar el objetivo. Pese a que tal requisito no se ha cumplido, Joe Biden ha anunciado que mantenía la máxima inversión prevista, como consta en la lista de donantes publicada por el Fondo Mundial. “Tenemos que asegurarnos de que todo el mundo, sin importar quiénes son, a quién aman, de dónde vienen, tiene acceso al cuidado y tratamiento que necesita”, ha dicho el presidente.

Muy celebradas, con vítores y aplausos, han sido las inversiones de la Unión Europea (715 millones de euros), Canadá (1.210), Alemania (1.300) y Francia, que ha dado la sorpresa con una subida inesperada –pues ya en 2019 había doblado su participación– de 300 millones para alcanzar en esta ocasión los 1.600. Uno tras otro, los mandatarios reiteraban en sus intervenciones la importancia de incrementar el esfuerzo para combatir conjuntamente la malaria, la tuberculosis y el VIH, cargados de razones con los datos: estas tres enfermedades mataron a más de 2,4 millones de personas en 2020, un 4,5% más que en 2019. “La covid-19 ha sido un revés, uno crítico, pero debemos seguir aspirando a la eliminación en 2030″, ha señalado Donald Kaberuka, presidente de la junta directiva del Fondo Mundial, en la conferencia inaugural.

Francia ha dado la sorpresa con un aumento sustancial de su contribución al Fondo Mundial, que ya había doblado en la anterior ronda de reposición de fondos en 2019. LUDOVIC MARIN (AFP)

La pandemia ha dado un golpe histórico a los avances que se venían realizando en la reducción de estas enfermedades. Las pruebas de detección de VIH y los tratamientos de tuberculosis resistente cayeron casi un 20% en 2020 respecto al año anterior, y el progreso contra la malaria se estancó en todo el mundo, según datos del organismo, recogidos en un informe en el que alertaba de que era la primera vez, en sus 20 años, que registraba serios retrocesos en los países beneficiarios. De ahí que los líderes hayan coincidido en destacar la necesidad de que África y América Latina aumenten su capacidad de producción de medicamentos y vacunas, y mejorar la equidad en el acceso a los mismos.

Frente a las estadísticas para el pesimismo, el presidente de Canadá, Justin Trudeau, ha querido iluminar los datos positivos: los de la solidaridad mostrada por una comunidad internacional atravesada por crisis superpuestas. “Veo vidas salvadas, esperanza. Hemos forjado un fuerte vínculo para acabar con estas dolencias”. Gracias a sus inversiones, el Fondo Mundial ha rescatado de las fauces de la muerte a 50 millones de personas desde su creación en 2002, según sus datos. Lo hace con la provisión de tratamientos antirretrovirales, el reparto de mosquiteras para frenar a la malaria o la financiación para el fortalecimiento de los sistemas de salud más débiles, entre otras muchas actuaciones.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha coincidido en su análisis. “Sabemos que la solidaridad internacional es vital par acabar con estas enfermedades. En 2002, un diagnóstico de VIH era una sentencia de muerte. No hace tanto de aquello. Pero gracias al Fondo Mundial parece un pasado distante. Millones de personas reciben hoy tratamiento antirretroviral”. Y Biden ha cerrado: “Demostremos el poder del trabajo colectivo”.

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