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España aspira a recuperar el turismo chino en 2023 | Economía



Mientras desde Pekín llegan señales de una posible reapertura de las fronteras de China, las autoridades de los destinos turísticos que solían acoger antes de la disrupción por la pandemia a la gran masa de viajeros chinos empiezan a arreciar sus campañas de promoción. La política de covid cero, a la que la Administración de Xi Jinping lleva aferrándose más de dos años, frenó en seco una tendencia muy positiva de crecimiento del turismo chino en España: en 2019, viajaron a nuestro país 680.000 turistas chinos, con un gasto medio por persona de 2.400 euros, el más alto de todos los mercados turísticos hasta la fecha, y una estancia media de 7,8 días, también la estancia media más larga, según datos proporcionados por Turespaña. Ante este más que goloso perfil de viajero, España aspira a mantener su posición de privilegio como uno de los destinos europeos más cotizados entre los turistas chinos de cara a 2023.

“Actualmente, el número oficial de personas que sale de China exclusivamente por turismo es cero”, señala Pan Bo, vicepresidente del grupo turístico HCG International Travel. Los pocos chinos que desde 2020 viajan a otros países lo hacen principalmente por estudios o negocios, puesto que solo se están renovando pasaportes en casos muy puntuales y es complicado obtener un visado de turismo. A la inversa, la situación es incluso más ardua: apenas se emiten visas de estudios y trabajo, y los precios de los vuelos continúan por las nubes.

“Las restricciones a la conectividad han creado una distancia entre China y el mundo exterior que no es buena, ni para el turismo ni para muchas otras cosas”, enfatizó el jueves el embajador de España en China, Rafael Dezcallar, durante un evento de promoción del programa Picasso Celebración 1973-2023, organizado en Pekín. Dezcallar también destacó que el año que viene coincide, además, con el quincuagésimo aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre España y la República Popular China, y que desde la Embajada se organizará un Año Dual de la Cultura y el Turismo entre ambas naciones, lo cual “es una oportunidad única para estrechar lazos y profundizar en el mutuo conocimiento, tanto en materia cultural como turística”.

Casi tres años después de que se detectaran los primeros contagios en Wuhan, los requisitos de entrada al país siguen siendo muy estrictos. Un conocedor del sector que prefiere no ser identificado resumió el sentimiento generalizado dentro de la industria: “Confiábamos en que la apertura se produciría tras los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín 2022 [celebrados en febrero]. Después, atrasamos nuestras expectativas a la celebración del XX Congreso del Partido Comunista, en octubre. Ahora, la esperanza está puesta en marzo de 2023, tras las Dos Sesiones [la reunión anual del Legislativo, cuando se formalizará el nuevo gobierno]”.

A pesar de que es difícil prever las fechas en las que China permitirá oficialmente la entrada y salida de flujos turísticos, durante el evento celebrado el jueves en el fastuoso complejo Temple, ubicado en el corazón de la capital china, el optimismo de los turoperadores y los agentes turísticos era palpable. Traspasadas las puertas de este recinto, que cuenta con seis siglos de historia, los allí presentes lograban evadirse por un rato entre el arte y la gastronomía española de la inquietud que estos días recorre Pekín y otras grandes ciudades del país, que están haciendo frente a una nueva ola de contagios —con cifras que, ciertamente, se considerarían marginales en ultramar—, mientras las autoridades ensayan cierta relajación con la rebautizada como política de dinámica cero.

“En las últimas semanas hemos visto que la estrategia se está actualizando. Pensábamos que el turismo nacional no se reanudaría hasta 2023, pero, según el último anuncio, podría activarse a partir del mes que viene. Tenemos esperanza de que con las recientes medidas aprobadas por el Gobierno se den más pasos hacia la reapertura de fronteras el año que viene”, señala Pan Bo.

Según la normativa anunciada el pasado viernes, la cuarentena tras las llegadas internacionales será de, como mínimo, cinco días en una habitación de hotel (que corre a cuenta del viajero), sumada a otra de tres días en casa. Más tranquilizadoras resultan, por un lado, la eliminación del veto a las aerolíneas en las que viajasen pasajeros contagiados y, por otro, la noticia de que no se deberá imponer cuarentenas adicionales entre provincias, situación que en los últimos meses ha provocado que desplazarse incluso dentro de China sea misión prácticamente imposible.

A pesar del cierre del mercado, el deseo de los chinos de viajar a Europa sigue latente, y en ese aspecto España juega en una posición de privilegio: “Nuestro país despunta en todos los rankings de visibilidad de redes sociales, y se ha mantenido en el primer puesto en consideración de viaje entre nuestros destinos competidores durante casi todo el año. Actualmente, es el tercer país europeo con mayor intención de viaje si la apertura se produjese hoy”, destaca María Llinares, consejera de Turismo de España en China, quien también recalca la calidad de los comentarios y las interacciones en redes sociales de los potenciales turistas a nuestro país.

Antes de la crisis sanitaria, España era líder en tasa de repetición del turista chino, diez puntos por encima de la media europea, de acuerdo con un estudio de Global Blue para Turespaña. El dato va en línea con la altísima fidelidad que despierta el destino España, que alcanza una tasa de repetición global del 85%. “Quien viene a nuestro país, quiere repetir”, enfatiza Llinares. Pan Bo asegura que “el deseo de los chinos de salir y viajar es ferviente”. En España, “Madrid, Barcelona y Andalucía son los destinos más deseados por nuestros clientes, así como el Levante”, agrega.

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