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España propone celebrar una cumbre euromediterránea durante su presidencia de la UE | España


El comisario europeo de Política Exterior, Josep Borrell, y el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, este jueves en el séptimo foro ministerial de la Unión por el Mediterráneo (UPM).NACHO DOCE (REUTERS)

España ha propuesto celebrar una cumbre euromediterránea durante su presidencia de la UE, en el segundo semestre de 2023, según ha anunciado en Barcelona este jueves el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. La cumbre reuniría a los jefes de Estado y Gobierno de los 27 países de la UE con sus homólogos de Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Egipto, Israel, Palestina y Jordania. De salir adelante, será la tercera cumbre que se celebre bajo presidencia española de la UE, pues ya está prevista una de líderes europeos, en Granada, y otra con los mandatarios de América Latina y el Caribe, en Bruselas.

Fuentes diplomáticas no descartan que esa cumbre euromediterránea también tenga lugar en la capital comunitaria, a finales de año, ya en la última etapa de la presidencia española. Una reunión de este tipo requiere un intenso trabajo diplomático previo, pues no es fácil sentar en la misma mesa a los líderes israelí y palestino, ni al marroquí y al argelino. La última cumbre euromediterránea se celebró en 2008 en París, por lo que en 2023 habrán pasado 15 años desde su celebración. El anuncio se ha producido en el séptimo foro ministerial de la Unión por el Mediterráneo (UPM), en el que ha participado delegaciones de 43 países de la UE y de la ribera sur de ese mar.

Solo una docena, sin embargo, la encababan sus respectivos ministros. Mientras por Marruecos ha asistido el jefe de su diplomacia, Nasser Burita, Argelia (que retiró a su embajador en Madrid en marzo pasado) ha enviado a su representante ante la UE. Por Palestina ha estado el jefe de su diplomacia, Riad al Maliki; y por Israel, su embajador en Madrid.

El foro de Barcelona ha servido para lanzar el proyecto Medusa, un cable submarino de fibra óptica de 7.100 kilómetros de longitud que unirá por primera vez las dos riberas del Mediterráneo. El cable, con una capacidad de hasta 200 gigabytes por segundo, partirá de Lisboa y acabará en Puerto Saíd (Egipto), con puertos terrestres en Portugal, España, Francia, Marruecos, Argelia, Túnez, Italia, Chipre y Egipto, además de una posible extensión a Libia y, a largo plazo, a Oriente Próximo.

Según ha explicado el comisario europeo de Vecindad y Ampliación, Olivér Várhelyi, el coste total del proyecto ascenderá a 342 millones de euros, de los que el Banco Europeo de Inversiones (BID) aporta 100, y se espera que esté operativo a finales de 2024 o principios de 2025, con una vida útil estimada en 25 años. El proyecto Medusa es un intento por atajar la causa de fondo del fenómeno de la emigración: “La enorme brecha de desigualdad entre las dos orillas del Mediterráneo que, en vez de estrecharse, sigue ampliándose” en palabras del Alto Representante de la UE para Política Exterior y de Seguridad, Josep Borrell.

En la rueda de prensa posterior a la reunión, el jefe de la diplomacia española, José Manuel Albares, ha tachado de “despreciables” las expresiones que la diputada de Vox, Carla Toscano, dirigió el pasado miércoles a la ministra de Igualdad, Irene Montero, en el hemiciclo y ha subrayado que esas conductas “denigran la función del Congreso, que es el templo de la palabra”.

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Por su parte, el ministro jordano de Exteriores, Ayman Safadi, ha salido en defensa de Qatar ante las críticas internacionales por la discriminación en este país de los homosexuales, y ha asegurado que “nadie ha dicho que sea perfecto, pero está haciendo un esfuerzo de modernización y es el primer país del mundo árabe que organiza un mundial de fútbol”.

Kosovo

En la rueda de prensa con la que ha culminado la reunión en Barcelona de la Unión por el Mediterráneo (UPM), el Alto Representante de la UE, Josep Borrell, ha explicado el pacto al que llegaron el miércoles por la noche las autoridades de Serbia y Kosovo en torno al contencioso de las matrículas. El pacto es muy fácil: “Los serbios dejan de emitir placas de ciudades de Kosovo y los kosovares no obligan a registrar de nuevo los vehículos con esas placas”. Una vez superado este escollo, Borrell ha anunciado que convocará a las dos partes para abordar el problema de fondo y “buscar una normalización permanente” que pase por la normalización de relaciones.



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