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Ferrovial preparó el cambio de sede durante un año sin informar al Gobierno | Economía



La posibilidad de que Ferrovial se mudase fuera de España llevaba tiempo sobre la mesa del consejo de administración que preside Rafael del Pino. Pero cuando comenzó a tomar forma fue hace aproximadamente un año. “Los inversores nos preguntaban, ¿qué pasa con la cotización? Llevaban cuatro años insistiendo para que cotizásemos en Estados Unidos”, trasladan fuentes de la compañía. Solo un reducido grupo de personas trabajaron durante esos meses en el estudio de los pros y contras del movimiento, y no fue hasta el día mismo de la comunicación pública a la CNMV cuando Rafael Del Pino, el presidente de la constructora, se lo intentó trasladar a miembros del Gobierno (al presidente, Pedro Sánchez y a la vicepresidenta económica, Nadia Calviño). Intento fallido. En la sede de Príncipe de Vergara de la multinacional constructora siguen esperando que Sánchez devuelva la llamada, algo que sí hizo la ministra el día después de conocer la propuesta de deslocalización. Fue el miércoles, cuando se puso en contacto con Del Pino para decirle que estaba haciendo algo inaceptable y recordarle que “España le ha dado todo a Ferrovial. Es una decisión que va contra el interés y la imagen de nuestro país”.

Era tarde, porque la decisión se había sustanciado en el consejo de administración ordinario que se celebró en el mes de diciembre y nunca fue compartida con el Gobierno, algo inusual en un movimiento de estas características: el consejo de la empresa estuvo de acuerdo, espoleado por el presidente y los inversores internacionales (el 13% del capital está en manos de fondos). Durante meses se estudiaron todas las aristas del proyecto, incluido el posible coste reputacional del traslado. La consigna era mantener el plan en secreto hasta que todo estuviese bien atado, como sucedió, defendiendo que las decisiones de la empresa responden al interés de los inversores, no de ningún Gobierno. De modo que se cerró la posibilidad de negociación.

El movimiento hay que entenderlo desde una lógica corporativa que se remonta al 1 de abril de 2019. Dos meses después del Brexit, Ferrovial trasladaba su filial Ferrovial International SE de Oxfordshire a Ámsterdam. La huida de empresas del Reino Unido acababa de comenzar, y la constructora española, que tradicionalmente ha tenido buena parte de su negocio en las islas británicas ―tiene participación en los aeropuertos de Heathrow, Glasgow y Aberdeen y tuvo una importante filial de servicios, Amey― vio la oportunidad para convertir a Países Bajos en el paraguas del holding.

Régimen fiscal

El régimen fiscal neerlandés tenía comparativamente una ventaja sobre España: las retenciones sobre el reparto de los dividendos repatriados de sus filiales en el resto del mundo, que son obligatorias, están exentas al 100% de impuestos en Países Bajos para evitar la doble imposición. En España, sin embargo, esa deducción es, desde el mes de enero de 2021, del 95%, de modo que la compañía debe tributar por ese otro 5% de ingresos. Y aplicando un impuesto de sociedades del 25%, resulta que debe pagar un 1,25% por los réditos obtenidos de sus filiales. A la inversa, España tiene un régimen fiscal con ciertas ventajas sobre Holanda: el impuesto de sociedades es ligeramente inferior aquí y en España hay una limitación para deducir gastos financieros en ese tributo del 30% del beneficio operativo de cada ejercicio frente al 20% neerlandés. Si el régimen fiscal es, como traslada la compañía, prácticamente similar, y “no hay una connotación tributaria en el cambio”, ¿a qué responde, entonces, el empeño?

La respuesta que ofrece el grupo se llama Norteamérica. “Somos europeos, queremos movernos por Europa. En Ámsterdam teníamos una estructura de 12 personas, pero no era suficiente”. Las ganas de llegar a Wall Street fueron definitivas para inclinar la balanza hacia Países Bajos como trampolín transoceánico, teniendo en cuenta que un traslado a Estados Unidos sería prácticamente imposible por la elevada tributación del cambio. “Hay más de 30 empresas cotizando en Estados Unidos con acciones ordinarias desde Holanda”, explican en el grupo. Otras compañías españolas lo hacen desde Madrid utilizando instrumentos como los American Depositary Receipts (ADR), que, sin entrar en tecnicismos, ofrecen una fórmula indirecta de entrar en los mercados de capitales que no les convencía por su escaso movimiento. “Para entendernos: necesitamos que los sistemas bursátiles se hablen”, y eso, creen, solo se podía conseguir desde Ámsterdam. En el grupo siempre han considerado que la Bolsa española no refleja fielmente el valor del holding (19.444 millones a precios de este viernes). Fuentes financieras consultadas respaldan esa idea apuntando a que en Estados Unidos la demanda de sus títulos se podría disparar entre 1.000 y 3.000 millones porque hay mucho interés por desarrollar infraestructuras al calor de los planes de estímulo del Gobierno de Joe Biden. Esas mismas fuentes añaden que su destino final podría ser el índice Russell, que aglutina a 2.000 compañías. Eso, teóricamente, elevaría el precio de las acciones porque muchas entidades incluirían a Ferrovial en su radar (desde fondos de pensiones a minoristas que tienden a invertir en activos de su país).

Lejos de cualquier sentimentalismo, Ferrovial ve su futuro en Wall Street. La mayoría de sus ventas, 2.437 millones, tienen su origen en Estados Unidos o Canadá: tiene la mitad de un consorcio que construirá la nueva terminal del aeropuerto JFK; gestiona carreteras desde Texas a Toronto y solo el año pasado se ha adjudicado contratos que suman 1.150 millones en autopistas e infraestructuras de agua en esos países. El 92% de sus inversiones hasta el 2027 están asociadas a esa geografía y, por lo tanto, también la deuda asociada a los proyectos. España sigue representando 1.443 millones de los 7.553 millones de facturación del grupo. “El proceso de comunicación pudo no ser el mejor, pero en el fondo lo que se quiere es dar valor a la compañía”.

“Seguiremos contribuyendo fiscalmente, como siempre”

Ignacio Madridejos, consejero delegado de la compañía, tuvo que salir al paso ayer ante la avalancha de críticas. “En Ferrovial queremos seguir creciendo y estamos muy ilusionados por esta nueva etapa que esperemos entusiasme también a muchos inversores”. En un escueto vídeo corporativo justificó que la reorganización será “acorde con el perfil de la empresa”. “Que nadie dude de nuestra continuidad en España. El plan es mantener el empleo, la actividad, las inversiones y seguiremos contribuyendo fiscalmente, como siempre hemos hecho”.

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