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Hungría se queda fuera del programa Erasmus por sus vulneraciones del Estado de derecho | Educación



Las consecuencias concretas del castigo a Hungría por vulnerar el Estado de derecho ya se van conociendo. La Unión Europea ha suspendido la participación del país magiar en el popular programa Erasmus+, considerado el mayor impulsor de la cohesión de la Unión. La medida afecta a 21 universidades. Bruselas envió una carta a Budapest en la que le comunicaba que desde el pasado 15 de diciembre se queda fuera del programa de becas para universitarios que en 2021 benefició más de 16.000 estudiantes y profesores húngaros y permitió que llegaran más de 6.000 al país, según los datos de la propia Comisión Europea.

El mes pasado, la Unión Europea acordó sancionar a Hungría con la suspensión de la entrega del 55% de los fondos estructurales que le corresponden teóricamente por minar el Estado de derecho, especialmente por no luchar contra la corrupción. Eso supone que el Gobierno del ultra Viktor Orbán se queda sin recibir unos 6.300 millones de euros. La suspensión del programa Erasmus+, que fue creado en 1987, avanzada por el diario digital independiente Népszava, es un punto incluido en esta sanción.

“Puedo confirmar que durante el mes de diciembre la Comisión informó a la agencia intermediaria (de Hungría) y esto significa que la agencia nacional tendrá prohibido desde el 15 de diciembre concluir nuevos compromisos legales con entidades que entren en la categoría de fundaciones de interés público”, ha explicado el portavoz de Presupuestos del Ejecutivo comunitario, Balazs Ujvari, cuando se le ha preguntado por información publicada. El propio portavoz también ha señalado que los pagos comprometidos antes de esa fecha no se verán afectados.

Uno de los puntos que más fricciones levanta con Hungría es su tratamiento a las universidades. Para tenerlas controladas, el Gobierno ultra de Fidesz ha emprendido un proceso de privatización de la enseñanza superior al transferir la propiedad a fundaciones afines, si bien se siguen financiando con dinero público. Ya solo quedan cinco universidades públicas y un colegio universitario. En las juntas de esas fundaciones se sientan ministros y altos cargos del partido gubernamental. De la veintena de instituciones públicas que había, solo quedan seis en este momento. No obstante, la suspensión afectaría todas las universidades.

Hungría es un destino de Eramus que ha ido ganando adeptos con el paso de los años, como otros países de a Europa del Este ―en especial, Polonia― por ofrecer muchas enseñanzas impartidas en inglés, la lengua franca, y por su nivel de vida, asequible a más bolsillos que países prohibitivos con oferta en esa lengua como los nórdicos o Austria.

Este castigo a Hungría llega cuando Europa ha apostado con más fuerza por tejer alianzas entre universidades europeas, que van a intercambiar profesorado, estudiantes y proyectos de investigación. En muchos de estos consorcios están presentes campus húngaros. Por ejemplo, en la EELISA (European Engineering Learning Innovation and Science Alliance), que reúne a nueve politécnicas, entre ellas las de Madrid y Budapest.

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