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Jorge 40 aceptó haber ordenado 13 homicidios en el Caribe colombiano: había un niño y varios agricultores

Tras el reconocimiento de los crímenes, quien fuera uno de los jefes de las extinguidas AUC se sometió a una sentencia anticipada en el sistema penal antiguo

Durante la mañana de este martes 16 de agosto, el exjefe paramilitar Rodrigo Tovar Pupo, alias Jorge 40, reconoció haber cometido 13 homicidios entre 2000 y 2005 en varios municipios de los departamentos del Atlántico y el Cesar. Así lo afirmó el excriminal durante una audiencia adelantada por la Fiscalía General de la Nación.

Cabe recordar que Jorge 40 fue el principal comandante del denominado Bloque Norte de las extintas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Su testimonio se dio en una diligencia que realizó el ente acusador en la cárcel Picaleña, ubicada en la capital tolimense, Ibagué.

Desde esa penitenciaría, el excabecilla de las AUC reconoció varios actos delictivos durante su prontuario criminal. Dentro de ellos, aseguró haber participado en desplazamiento forzoso de una familia campesina en el municipio cesarense de Codazzi.

Fotografía de archivo de miembros de la Policía de Colombia que custodian al exjefe de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) Rodrigo Tovar Pupo, alias «Jorge 40», el 13 de mayo de 2008, en Bogotá (Colombia). EFE/Policia Nacional/Archivo

Además, sobre las 12 muertes que reconoció, el interno dio a conocer que ocurrieron bajo su comandancia, luego de que ordenó a sus hombres acabar con las vidas de personas protegidas donde, de acuerdo con las autoridades, habían un abogado, un menor de edad, un albañil, agricultores, vendedores informales, entre otros.

Los citados homicidios, según informó la Fiscalía, ocurrieron en los municipios atlanticenses de Barraquilla y Galapa. Según dijeron los investigadores, las víctimas murieron a manos de los paras del Bloque Norte a quienes, falsamente, involucraron con ser colaboradores de narcotraficantes y tener incidencia criminal en la Costa caribe colombiana.

“Fiscales lograron que Rodrigo Tovar, alias Jorge 40, en su condición de cabecilla de las extintas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) aceptara su responsabilidad en 13 hechos delictivos ocurridos en Atlántico y César, los cuales se presentaron entre 2000 y 2005″, señaló Deicy Jaramillo Rivera, directora especializada contra la violación de los derechos humanos de la Fiscalía General.

Luego de aceptar su ordenanza en los citados crímenes, alias Jorge 40 aceptó someterse a una sentencia anticipada en la que deberá responder por sus crímenes en la justicia ordinaria y no en la transicional o con la Jurisdicción Especial de Paz, JEP. La pena del delincuente, de acuerdo con lo que se conoció este martes, será fijada próximamente por un juez que se guiará por la Ley 600 del año 2000, que se regía en el anterior sistema Penal.

Sobre las AUC

Hay que recordar que las Autodefensas Unidad de Colombia AUC se desmovilizaron en 2006 tras un proceso de negociación con el Gobierno del entonces presidente colombiano Álvaro Uribe. Como parte del acuerdo, los exparamilitares se acogieron a la Ley de Justicia y Paz, que contemplaba penas de máximo ocho años de cárcel a cambio de colaboración para esclarecer crímenes, pero algunos de los líderes como “Jorge 40″ perdieron esos beneficios.

La Fiscalía puntualizó, en un comunicado emitido este martes, que la investigación probó que los “autores materiales de las 13 acciones criminales actuaron de acuerdo con las órdenes y lineamientos definidos por los entonces máximos jefes paramilitares en la Costa Atlántica, entre estos Rodrigo Tovar Pupo”, actualmente preso en la cárcel de Picaleña en Ibagué, capital del departamento del Tolima (centro).

Masacre de El Salado Colombia Archivo_2

Es de mencionar que, cuando “Jorge 40″ regresó a Colombia, las autoridades dijeron en ese momento que el exparamilitar tenía más de 1.486 investigaciones activas por múltiples delitos como asesinato, tortura, desplazamiento forzado y masacres como la de El Salado, en la que centenares de hombres bajo sus órdenes asesinaron al menos a 60 personas en febrero del 2000 en el caribeño departamento de Bolívar.

La complicidad de las fuerzas militares fue evidente, pues llegaron tres días después de lo sucedido. El comando de la Primera Brigada de Infantería de Marina, había hecho espacio para que sospechosamente los insurgentes pasaran, en el marco del hecho, muchas personas quisieron acceder al lugar para darse cuenta de lo sucedido pero las fuerzas militares lo impidieron. Al día de hoy hay cuentas pendientes en un hecho que todos recuerdan, pero pocos reparan.

*Con información de EFE