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La cuesta de enero este año se adelanta a septiembre | Economía


Los precios de bienes y servicios suelen actualizarse periódicamente a comienzos de cada año. Pero la espiral inflacionista que asola a toda Europa, con una incidencia aún mayor en España, está provocando que se adelanten las subidas. La cuesta de enero puede avanzarse este año, con una larga cuesta de septiembre, por el aumento imparable de los costes. Los suministros básicos, la cesta de la compra, las hipotecas, los recibos de la luz y el gas, los carburantes, la restauración y hasta el ocio están sometidos al huracán inflacionista.

Va a ser una de las vueltas al trabajo y al cole más caras, sobre todo porque se produce en un contexto en el que muchos bienes básicos y de uso cotidiano llevan meses al alza, erosionando el poder adquisitivo de las familias. “Lo hemos notado en todo”, resume con resignación Ángela, de 38 años, higienista dental en paro de Madrid que estudia magisterio. “Las vacaciones han sido la guinda: el hotel, la gasolina… Y eso que solo nos hemos podido permitir unos pocos días”, explica. “Luego vuelves a casa y están las facturas de la luz, el gas… Parece que nos está llegando una crisis”, añade. Pero no quiere estresarse: tras dos años duros por la pandemia, dice, “hay que dejarse llevar un poco, hay que vivir”.

Todos los servicios y bienes relacionados con la energía y la alimentación son los que más van a pesar en los bolsillos de los consumidores este septiembre. La economista María Jesús Fernández, de Funcas, considera posible que la inflación haya tocado techo, o esté a punto de hacerlo, pero prevé que se mantenga en niveles altos durante unos meses. “Todo esto si no hay cortes totales de suministro del gas ruso o la situación económica empeora drásticamente”, añade. Hay mucha incertidumbre. El IPC, estima, podría acabar en torno al 8% en diciembre.

Revisiones al alza de las hipotecas y de los contratos de luz anuales, destinar más dinero para llenar el depósito del coche para ir a trabajar, pagar más por el menú del día, la cesta de compra, el gimnasio… Estos son los servicios y productos que se verán afectados este septiembre por la espiral de subidas:

Hipotecas. El que se haya comprado una casa y la esté pagando vive sobresaltado. Cada recibo que le gira el banco es un susto. El euríbor a 12 meses, la referencia del mercado interbancario que marca el coste de la mayoría de las hipotecas a tipo variable en países como España, no para de escalar. En agosto cerró en el 1,758%, la tasa más alta desde enero de 2012, y el ritmo de incremento mayor desde 2000. También se han encendido las alarmas para los que planeaban cerrar la compra de una vivienda en septiembre y tienen que pedir un préstamo al banco. “Mi hermana va a negociar ahora una hipoteca y la situación está complicada”, comenta Laila, de 37 años y madre de una niña de 4. “Está preocupada porque en la televisión están todo el día diciendo que el euríbor va a seguir subiendo y no sabe cómo va a quedar la cuota, o si es mejor fija o variable”, se lamenta.

Muchos de los hipotecados aprovecharon la política de tipos cero del Banco Central Europeo —el euríbor ha estado en negativo desde 2016 hasta abril de 2022—, para embarcarse en la compra de una vivienda pagando un mínimo interés. Pero el BCE ha cambiado esta política para intentar contener la inflación y ello se ha reflejado en la escalada de los tipos, provocando que la media mensual del euríbor a un año, que se usa como base en la revisión de las hipotecas, se dispare por encima del 1,24% en agosto. Para quienes hayan firmado un préstamo a tipo variable de 180.000 euros a 25 años con un diferencial del 1% sobre el euríbor, la cuota mensual que deberán pagar ascenderá de los 640 euros a los 780. Son 142 euros más al mes y 1.704 euros más al año.

De hecho, el precio medio de las hipotecas se ha disparado un 23% en el primer semestre del año, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). El pánico se ha instalado entre los más de cuatro millones de hipotecados a tipo variable que corren a su banco para intentar negociar el cambio de la hipoteca a un tipo fijo y predecible.

Compra de vivienda. La compraventa de viviendas se ha disparado. El temor a la subida de tipos ha provocado que muchos compradores adelanten su decisión de adquirir un piso. En los últimos 12 meses, se han producido más de 625.000 operaciones de compraventa, acercándose al récord que se produjo en 2008, antes de que se desatara la crisis financiera, según el Colegio de Registradores de España. En correspondencia, los precios se han elevado considerablemente: el coste medio de las casas alcanzó entre abril y junio los 1.894 euros por metro cuadrado, la cifra más alta desde finales de 2010.

Además de la alta demanda, la causa de este repunte es el encarecimiento de los materiales y la falta de mano de obra especializada en el caso de obra nueva, cuya escasez impulsa a su vez los precios de la de segunda mano que registran alzas interanuales del 9,5%. Los expertos esperan que las subidas se moderen por efecto de la crisis y la retracción de la demanda, pero sin el desplome que se produjo en la anterior crisis financiera.

Alquileres. Los inquilinos con un contrato regulado que deban actualizar su renta pueden respirar tranquilos al menos hasta finales de año. El Gobierno aprobó en abril pasado una medida para limitar la subida de las rentas a un 2%, que se ha prorrogado hasta finales de diciembre. Peor lo tienen los que aspiren a un alquiler nuevo. Los caseros han disparado los precios para resguardarse de la inflación y de los topes impuestos por el Gobierno, sin olvidar el fenómeno creciente de la ocupación que restringe la oferta por el miedo a alquilar. El precio del alquiler ha subido un 7,4% interanual en julio y se sitúa en 11,21 euros por metro cuadrado al mes, según el Índice Inmobiliario Fotocasa, el valor más alto de la historia.

Vuelta al cole. El regreso a las aulas será más caro. El coste medio para una familia rondará los 405,07 euros, un 4,7% más que el año anterior, según un estudio realizado por Banqmi, comparador financiero de la firma iAhorro. Se trata del mayor incremento anual de los últimos cinco años. La partida que más sube son los libros de texto, cuyo precio se eleva un 4,91% con respecto al año anterior, aunque algunas comunidades tienen programas de préstamo de libros, lo que supone un ahorro significativo en el coste total. El gasto en papelería también suele ser elevado este mes y las subidas registradas en el papel durante el verano (un 23% en julio, según los datos detallados del IPC) anticipan una casi segura subida de los cuadernos y los folios.

“Mis hijos [tienen cuatro y dos años] van a un colegio concertado y tenemos que pagar material y uniformes, aunque es verdad que al ser niños pequeños aún gastan poco en cuadernos”, explica Ángela Gómez, que este verano ha podido ocuparse de los niños porque está en el paro. “Los campamentos son muy caros y lo que veo en mi entorno es que cada vez menos padres dejan a sus hijos para ahorrarse el dinero y se intentan apañar con amigos y abuelos”, añade mientras sus hijos juegan a pocos metros en la zona de recreo de un centro comercial de Madrid.

Estanterías del pan en un hipermercado. EUROPA PRESS (Europa Press)

Cesta de la compra. La cesta de la compra sigue subiendo mes a mes y ya es un 11,8% más cara que hace un año, según los datos de la consultora NielsenIQ correspondientes a julio. El aumento del gasto en gran consumo (alimentación, bebidas, droguería y perfumería), que sumó los 5.889 millones de euros, se debió sobre todo a la subida de precios (un 9,8%) y en menor medida al aumento de las compras (crecieron un 1,8%, pero sobre todo bebidas para hacer frente a las olas de calor, porque la alimentación cayó un 0,1%). Lo más probable es que las subidas se mantengan. “Todo apunta a que seguiremos en un escenario de crecimiento de los precios promedios que vendrá seguido de cifras en el volumen más contenidas”, según Patricia Daimiel, directora general de la consultora para el sur de Europa.

Menú del día y restaurantes. La vuelta al trabajo tras las vacaciones suele ser dura, pero, además, este año salir a comer costará más. Según datos de la patronal Hostelería de España, el menú del día se sitúa en una media de 12,8 euros. El encarecimiento de la energía y de las materias primas ha llevado a dos de cada tres restaurantes encuestados por la patronal a subir el precio del menú del día entre un 5% y un 10% entre noviembre de 2021 y abril de 2022.

Carburantes. El 1 de abril entró en vigor la rebaja de 20 céntimos por litro decretada por el Gobierno. Ese día, el precio medio de la gasolina de 95 era de 1,819 euros, frente a los 1,854 euros del gasóleo. Pese a esa rebaja, los carburantes han seguido subiendo en el que será el verano más caro de la historia. Según los datos del Boletín Petrolero de la Unión Europea (UE), la gasolina se vendía en España a finales de agosto a una media de 1,594 euros el litro, mientras que el gasóleo lo hacía a 1,682 euros. Estos valores, que incluyen el descuento de 20 céntimos del Gobierno, suponen que llenar un depósito medio de 55 litros con gasolina cueste 88 euros, frente a los 93 euros del gasóleo, lo que se traduce en pagar cerca de 10 euros más que hace un año si se utiliza gasolina, y 24 euros si se elige gasóleo. Todo apunta a que los precios seguirán disparados en otoño. De hecho, el Gobierno no descarta prorrogar la subvención más allá del 31 de diciembre, o ampliar el descuento como acaba de hacer Francia.

Luz y gas. La espiral alcista que atenaza desde hace meses el precio de la electricidad alcanzó el miércoles pasado, 31 de agosto, el segundo precio más alto jamás registrado (476,39 euros por MWh) y el más alto desde que empezó a aplicarse el tope al gas el pasado 15 de junio, después de que Bruselas reconociera la excepción ibérica de España y Portugal.

Las restricciones que aplicará el régimen de Putin al suministro del gas en invierno, el recorte de exportaciones procedentes de Argelia a España tras el giro diplomático del Gobierno de Pedro Sánchez en el tema del Sahara y la falta de una política energética clara de la UE provocaran que los precios del gas y de la luz sigan desbocados. Ni siquiera el Ejecutivo descarta ya un racionamiento del gas para empresas y hogares para el invierno, aunque lo vea como un escenario remoto. La rebaja del IVA que acaba desde el 21% al 5% que entra en vigor en octubre aligerará bastante la factura del gas en los próximos meses.

No así la de la luz, que ya goza de ese IVA reducido. El llamado tope del gas que aprobó el Gobierno el pasado 26 de abril ha reducido el precio de la energía en el mercado mayorista, pero lo que el mensaje oficial oculta es que el coste de esa medida para compensar los menores ingresos de las eléctricas y gasistas recae sobre los consumidores. Ya lo han empezado a notar los hogares sujetos a la tarifa regulada (PVPC), y los que tienen un contrato a precio fijo y lo han renovado a partir del 26 de abril. Y ya se ve en la letra pequeña de los recibos desde el pasado 15 de junio, cuando entró en vigor la medida, en los que aparece ahora un nuevo concepto: “Tope del precio de gas” o “Mecanismo de Ajuste Real Decreto-Ley 10/2022″, que puede llegar a suponer el 40% del total de la factura. Como todos los contratos se revisan anualmente, en un año estarán pagando esa compensación la práctica totalidad de los consumidores. El precio de la luz, que se ha incrementado un 50% en el último año, seguirá dañando en otoño las economías familiares y de las empresas. Tras quitarse la corbata en verano para ahorrar en aire acondicionado como aconseja el presidente Sánchez, habrá que ponerse una bufanda en invierno para combatir el frío en el sofá de casa.

Transportes. Afortunadamente, el transporte público será este otoño un oasis para el bolsillo del usuario. Desde el pasado jueves y hasta el 31 de diciembre, se puede viajar gratis en los trenes de Cercanías y de Media Distancia de Renfe y con descuentos del 50% en los servicios Avant y en algunos trayectos cortos del AVE. A esos descuentos, se unen los del 30% para el transporte urbano (Metro y autobús) que se amplían hasta el 50% en Madrid, Palma, Bilbao, Córdoba y Vitoria.

Menos suerte tendrán los que quieran volar. Las aerolíneas que operan en España dispararon un 21,6% el precio de los billetes para volar al extranjero en julio en comparación con un año antes, según el INE. Y los responsables de compañías como IAG (Iberia, British Airways y Vueling) o Ryanair ya han anunciado que tendrán que trasladar a los billetes el incremento del precio de los combustibles y los nuevos impuestos medioambientales.

Un gimnasio TRI3, en Madrid.
Un gimnasio TRI3, en Madrid. Samuel Sánchez

Ocio y plataformas. Con septiembre llegan los buenos propósitos del año y uno de los clásicos es apuntarse al gimnasio. Los que lo hagan se encontrarán con cuotas más altas en muchos casos. Algunas cadenas ya han aumentado sus tarifas en los últimos meses, entre dos y cinco euros. Según los resultados de un informe sobre la industria del fitness que la firma BDO prevé publicar este mes, es “una tendencia clara” que la mayoría de los centros, incluso los low cost, prevén aumentar sus precios. “Con el contexto actual en el que nos encontramos (alta inflación que provoca el aumento de costes), desde las principales cadenas se nos traslada que una de las principales inquietudes es tratar de hacer rentable la actividad de sus compañías, lo que también repercutirá en sus clientes”, según adelantan en la empresa de servicios profesionales.

Significativo es el aumento que va a aplicar Amazon a su servicio Prime (en el que está incluida, entre otras cosas, la suscripción a su plataforma de streaming Prime Video) a partir del 15 de septiembre: una subida cercana al 40% de los precios. “Las razones de este cambio son debidas al incremento general y material en los niveles de gasto a causa del aumento de la inflación”, indicaba el comunicado difundido al principio del verano.

Préstamos y depósitos. La subida incontrolada de los precios está provocando que las familias recurran a los préstamos al consumo para hacer frente a gastos comunes, desde la vuelta al colegio al pago de las vacaciones o las reformas en casa. El saldo de los préstamos personales se situó en 188.000 millones de euros a finales de junio, un 5% más que a comienzos de año, y solo en el primer semestre se han concedido 23.100 millones en nuevos créditos para la adquisición de bienes no inmobiliarios, según cifras del Banco de España. La subida de tipo ha encarecido estos productos cuyo interés medio se sitúa en el 6,6%.

Pero lo más preocupante es el incremento de los créditos revolving, préstamos rápidos y variables con alto interés ligados a las tarjetas de crédito, que están aumentando a un ritmo del 13,5%. Afortunadamente, una sentencia del Tribunal Supremo en febrero de 2020 limitó el tipo que podían cobrar los bancos, pero pese a ello se ha vuelto a disparar: el interés medio a finales de junio se situaba en el 18,15%, ligeramente solo por debajo antes de la sentencia.

Y mientras repunta el coste de los préstamos, la remuneración de los depósitos bancarios sigue siendo prácticamente nula por la política del BCE de llenar de liquidez a los bancos que resulta un desastre para los ahorradores. Aunque algunas entidades como Banco Sabadell han sacado al mercado depósitos remunerados hasta con el 1%, el interés medio con el que se remuneran los depósitos a la vista (cuentas corrientes) —donde se concentra la mayor parte del ahorro— permanece en el 0,015% y la media de los depósitos está en el 0,067%. Es decir, que los ahorros son devorados por la inflación mes a mes.

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