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La economía española creció en el segundo trimestre el 1,5%, más de lo esperado, y cayó un 0,2% en el primero | Economía


Turistas en Benidorm a principios de abril.Mònica Torres

La economía española creció un fortísimo 1,5% en el segundo trimestre a pesar de la inflación y la incertidumbre generada por la guerra de Ucrania. Sin embargo, cayó un 0,2% en el primero. El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha hecho este viernes una revisión sustancial de los últimos datos trimestrales que había publicado a finales de julio, cuando estimó un crecimiento del 1,1% trimestral en el segundo y del 0% en el primero.

En consecuencia, ahora se sabe que entre enero y marzo de este año la actividad se contrajo debido a la oleada de la variante ómicron, que provocó numerosas bajas laborales, la huelga de transportistas, los problemas de suministros y una inflación rampante. Hasta el punto de que el consumo de los hogares se hundió un 1,2% trimestral.

En cambio, el panorama cambió radicalmente entre abril y junio. La actualización del INE dibuja en esas fechas un rebote todavía mayor de lo que había calculado inicialmente. Entonces, pesaron mucho las ganas de salir tras las restricciones impuestas por la covid. Con el buen clima, por fin se produjo la reapertura completa de los servicios y la recuperación del turismo internacional y la hostelería. El consumo de las familias se disparó un 1,2% trimestral a pesar de la inflación rampante y la incertidumbre generada por la guerra de Ucrania.

Por más que los costes de la energía lastren la industria, en el segundo trimestre esta creció un 1,7% trimestral frente a la caída registrada en el primero. Y también mostró una gran fortaleza la inversión, con un avance del 3,3% en el primer trimestre y del 2,5% en el segundo. Si bien su composición varió bastante: en el primero tiraron las compras de bienes de equipo, que se propulsaron un 8,6%, mientras la inversión en construcción se estancaba. En el segundo ocurría lo contrario y la construcción se disparaba un 6,5% frente a un descenso al 2,3% en la dotación de maquinaria y equipamiento.

El Ejecutivo argumenta que este buen comportamiento de la inversión se explica en buena medida por el tirón de los fondos europeos. Y sostiene que el impacto en la economía será de 2,6 puntos porcentuales al año hasta 2031, una cifra que se antoja muy optimista y que implicaría que este año estaría aportando la mitad del crecimiento previsto del PIB y casi todo del correspondiente a 2023.

Tras estos cambios, la tasa interanual de crecimiento del PIB se queda en un robusto 6,8%, cinco décimas más que antes. Estos datos se publican con la nueva presidenta del INE, Elena Manzanera, ya situada en el cargo, después de que su predecesor, José Manuel Rodríguez Poo, dimitiera a finales de junio por discrepancias con el Gobierno. Tanto el Ejecutivo como parte de los analistas consideraban que el PIB no estaba siendo bien medido si se tiene en cuenta que la afiliación se encuentra en niveles récord, con más de 20 millones de trabajadores, y que los ingresos tributarios ya superaban desde 2021 las cotas anteriores a la pandemia.

Algunos expertos señalan que, por más que la inflación esté restando poder real de compra y que con la covid haya habido un importante afloramiento de economía sumergida, no casa bien que el consumo de las familias aún esté todavía tan hundido, un -6,4% con respecto a 2019, teniendo cifras de recaudación por IVA cerca de un 20% superiores. Con la incorporación de la nueva presidenta se empeoran un poco las cifras de consumo y bastante las de inversión y consumo público. Pero mejoran mucho las de exportaciones, sobre todo las del turismo, que sorprendentemente superan ya en un 30% los niveles prepandemia. Después de estas actualizaciones, a España todavía le falta un 2,2% para recobrar las cotas previas a la covid cuando antes le restaba un 2,5%.

“Con esta revisión el crecimiento en el conjunto de 2022 se situará cerca del 4,4% incluso si con un debilitamiento importante de la economía en la segunda mitad del año”, señala María Jesús Fernández, analista de Funcas. A medida que se avance en el 2022 y se agote el fuerte impulso brindado por la recuperación del turismo y la hostelería, se vislumbra una segunda mitad del año bastante complicada. El corte del gas ruso ya está afectando seriamente a economías muy dependientes, como Alemania. Aunque el empleo está aguantando, en España los indicadores económicos conocidos hasta ahora muestran ya una ralentización. Se prevé que en los próximos meses hagan mella en la actividad la pérdida de poder adquisitivo de los hogares, la crisis energética, el debilitamiento del comercio global y las subidas de tipos. De todos estos factores dependerá cuán pronunciada es la desaceleración.



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