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La selección femenina de fútbol está rota | Deportes


El seleccionador, Jorge Vilda, junto a Irene Paredes y Patri Guijarro hace tres semanas en Las Rozas.Rodrigo Jimenez (EFE)

La selección femenina de fútbol sufre una crisis de dimensiones desconocidas y consecuencias imprevisibles. El órdago público de una parte capital del vestuario para forzar la salida del entrenador, Jorge Vilda -concretado con el envío el pasado jueves por parte de 15 jugadoras de un correo a la Federación en el que renuncian a ser convocadas por motivos de “estado emocional”- ha situado al combinado nacional en un escenario límite. La ruptura entre un sector nada menor de la caseta (seis de las firmantes fueron titulares fijas en la última Eurocopa) y la alianza, de momento indivisible, entre el técnico y el organismo que dirige Luis Rubiales se antoja muy difícil de reconducir, si no imposible. Y todo ello a menos de un año del Mundial y con la mejor generación de futbolistas que ha producido España.

A falta de nuevos capítulos, lo sucedido en las últimas horas supone otro peldaño, y posiblemente no el último, en la escalada interminable de conflictos que azota al fútbol practicado por mujeres en España por cualquier asunto. En este, en concreto, casi la única coincidencia entre las partes es que la gran crisis desatada tras la Euro de hace tres meses [la selección cayó en cuartos contra la campeona, Inglaterra, en la prórroga] se debe solo a motivos deportivos. Hasta la fecha, no han trascendido motivos personales en la relación entre Vilda y la caseta.

“No puede ser que se venda como un gran éxito pasar la fase de grupos [de un gran torneo]”, alerta a este periódico, bajo condición de anonimato, una de las 15 futbolistas que enviaron la carta a la Federación. “Tenemos que pelear por ganar títulos. Ya lo hacemos en las categorías juveniles y hay jugadoras que ganaron la Champions ¿Por qué lo hace? ¿Nos tenemos que conformar con ganarle a selecciones menores?”, se pregunta la misma jugadora sobre el técnico, al que en el núcleo de las sublevadas consideran “poco ambicioso”, sin la capacidad para “gestionar un grupo de profesionales” ni la altura como preparador para sacar el mayor rendimiento al talento de las jugadoras. Un dibujo en el que deslizan también situaciones de excesivo control durante las concentraciones: “Está pendiente de con quién hablamos, con quién no hablamos, lo que decimos en la prensa. Si nos quejamos, si no nos quejamos…”, añaden las mismas fuentes.

Se espera en breve un comunicado o declaración de las 15 amotinadas, entre las que no están la ganadora del Balón de Oro, Alexia Putellas -lesionada de larga duración-, ni la capitana, Irene Paredes, aunque fuentes próximas al vestuario matizan que sí comparten el fondo de la cuestión. “Irene no puede recibir más presión. Ellas tienen contratos con marcas, quieren seguir vinculadas al fútbol cuando se retiren y tienen miedo de que la Federación les quite las licencias”, justifican desde el entorno de las futbolistas.

Otra fuente cercana a la caseta destaca que, al menos estas 15, han decidido que, ante la tesitura de Vilda sí o Vilda no, ellas han elegido no ir, conscientes de que esto puede acabar con su carrera internacional, muy dolidas porque sus reclamaciones no tienen el mismo peso que cuando lo hacen en el combinado masculino. Un movimiento de enorme riesgo que han hecho, añade la misma fuente, tras haberse asesorado con abogados para redactar un correo con mucho tiento -exponen motivos emocionales y no físicos- y esquivar así las consecuencias de la ley, que castiga la negativa a ir a la selección. En la federación están expectantes por comprobar si este fin de semana juegan con sus clubes. “Con Rubiales, con estas formas no van a ningún lado”, advierten desde dentro de la Federación.

La última vez que alguna de las futbolistas disconformes hablaron en público fue hace un mes, en una tensa comparecencia (técnico y jugadoras salieron por separado) de las tres capitanas (Paredes, Jenni Hermoso y Patri Guijarro; solo esta última ha firmado ahora), en la que estas negaron haber pedido la destitución del seleccionador, pero sí reclamaron cambios. “Es un malestar general. Tenemos un grupo que puede lograr grandes títulos, y por eso se traslada ese sentimiento al final de la Eurocopa”, afirmó entonces Paredes. Unos minutos antes, Vilda denunció que se habían “traspasado los códigos del fútbol”, admitió que el ambiente durante la Euro empeoró cuando llegaron los partidos y, de paso, apuntó varias veces a errores puntuales sobre el campo.

Desde la Federación, donde no se oculta cierto desconcierto por la herida abierta, admiten que las jugadoras trasladaron la queja de que “el mensaje de Jorge era repetitivo y estaba gastado [ascendió al cargo en 2015]”, un lamento que, aseguran, fue atendido y para que el que ya se estaban tomando medidas dentro del staff, con mayor protagonismo para el resto de integrantes. “En verano, Vilda, la segunda entrenadora [Montse Tomé] y el psicólogo [Javier López Vallejo] se reunieron individualmente con todas las seleccionadas. Y ahora nos llega por sorpresa esto. Están endiosadas, no han ido de cara. Se han pegado un tiro en el pie”, subrayan fuentes conocedoras de la crisis, que sospechan del cuerpo técnico del Barcelona como un posible instigador del motín. “Nos dicen que entrenamos mal y nos culpan de las lesiones”, apuntan desde el órgano federativo. Una denuncia que, por otro lado y sin conocer el dardo federativo, no esconde una fuente del conjunto culé: “Las futbolistas se quejan de que los entrenamientos de la selección son aburridos y no tienen intensidad. Vuelven físicamente en peores condiciones”.

Mientras, Vilda, cuyo entorno lo veía este viernes “tranquilo” pese a la gran tormenta, charlará estos días una por una con el resto de jugadoras susceptibles de ser convocadas y que no han enviado la carta para conocer su disponibilidad con vistas a la lista de la próxima semana para los compromisos contra Suecia (7 de octubre) y EE UU (día 11).

Y, en medio un conflicto tan grande como inédito, en un rápido repaso a la lista de las 15 firmantes (Guijarro, Sandra Paños, Claudia Pina, Aitana Bonmatí, Mapi León y Mariona Caldentey, del Barcelona; Ainhoa Moraza y Lola Gallardo, del Atlético; Amaiur Sarriegi y Nerea Eizagirre, de la Real Sociedad; Laia Aleixandri y Leila Ouahabi, del City; Ona Batlle y Lucía García, del United; y Andrea Pereira, del América) llama la atención la ausencia total de jugadoras del Real Madrid (Misa, Olga Carmona, Ivana Andrés, Rocío Gálvez, Teresa Abelleira, Claudia Zornoza, Athenea del Castillo y Esther González formaron parte de la última llamada). Las jugadoras del Madrid también estaban de acuerdo, advierte una de las futbolistas azulgranas; pero la entidad blanca, asegura, les aconsejó “no meterse en líos”. “Y, sin nosotras, ellas pasan a ser titulares”, zanja.

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