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Laprovittola desgaja al Maccabi Tel Aviv desde el perímetro | Deportes


Laprovittola, ante Baldwin, durante el encuentro en Israel.ABIR SULTAN (EFE)

“¡Sarunas Jasikevicius!”, gritó el speaker del Menora Miytachim Arena antes de dar paso a la presentación de los jugadores del Maccabi Tel Aviv. Y el estadio al completo le dedicó una sonora y agradecida ovación, pues el ahora entrenador del Barcelona defendió la camiseta israelí (2004 y 2005) para proclamarse por dos años consecutivos campeón de la Euroliga. Pero ese fue el único caramelo de la hinchada, tan caliente como preparada para el desgañite, una olla a presión que buena factura le había pasado al Barça en sus últimas cinco visitas. Un gafe que, sin embargo, discutió y batió Laprovittola, espléndido desde el perímetro, muñeca de oro que aúpa al equipo a las primeras posiciones en la Euroliga.

Nada más comenzar el duelo, entendió el Barcelona que en la botella y en la lucha por las alturas no tendría facilidad alguna, pues una entrada de Tobey fue ninguneada por un salto tan fiero como potente de Poythress, un tapón de les hiere el orgullo y quita el hipo. Y aunque Tobey se rehízo en la siguiente jugada -validado por una gran asistencia de Kalinic-, el equipo azulgrana se dedicó a bombardear desde el perímetro, a lanzar triples tan certeros como dañinos, pues logró cinco de siete. Nadie como Laprovittola, que autografió tres de tres, más uno de Satoransky y otro de Tobey. Pero ni con el festival de tres pudo resquebrajar el Barcelona a un Maccabi espoleado por la cintura de Lorenzo Brown y la mano de Wade Baldwin, jugadores a los que resultaba bien complicado echarle el lazo. Hasta que Tobey se desquitó con otro gorro para la videoteca, con un manotazo a tiempo y al balón cuando Nebo ya acariciaba el aro. Vitamina de la buena para los azulgrana, que provocó los nervios en el rival, castigado desde los tiros libres. Pero supo sufrir sin morir el Maccabi, solo despeinado tras el primer cuarto (20-23), refugiado por sorpresa en los lanzamientos lejanos de Dibartolomeo.

Trató sin éxito Higgins dar continuidad a la inspiración azulgrana, tan atinado en los últimos envites pero desafinado de inicio en Israel. Y sin la iluminación en el tiro -más allá de alguna dosis de Abrines, pero con un expresivo uno de cinco desde tres en el segundo cuarto-, el Maccabi explicó que para vencerle no solo hay que quemar la red de la canasta rival sino que hay que saber defender la propia. Y eso se le resistió al Barcelona, casi siempre tibio y falto de mala baba o intensidad en momentos críticos, al punto de que los israelíes tomaron la delantera (27-26). Tiempo muerto de Jasikevicius y bronca de las que hacen bajar los ojos y temblar las rodillas, azuce para que Laprovittola volviera a subrayarse desde tres. Aunque insuficiente para desestabilizar a Brown, que pidió la bola y el protagonismo, que descosió al Barça con sus eslálones y tiros con miel, rematado con un lanzamiento sobre la bocina de Colson para llegar al entreacto en ventaja (43-40). “Hemos hecho un buen trabajo en las transiciones y en el rebote, pero hemos estado horribles en la defensa uno contra uno”, resumió Jasikevicius.

Pero no se acabaron los problemas del Barça en la fase defensiva, remarcados con la cuarta falta de Sanli nada más abrir el tercer cuarto, menos centímetros y músculo para la pintura. Enrabietada de Saras, penalizado con una técnica; pero alimento para un Laprovittola que seguía con su festín desde la línea de tres, un francotirador que trazó una herida de difícil cicatrización para el Maccabi. Así lo evidenció Kattash -técnico del conjunto israelí- con otra falta técnica. Y alegría para el Barcelona (61-62), con solo un cuarto por delante. Entonces, ni el estruendo del Menora Miytachim Arena ni la clase de Brown, ni tampoco la finura de Baldwin, pudieron con el Barça, que se corrigió en la defensa al hombre y que provocó lanzamientos forzados del rival, precipitaciones y nerviosismo. En el aro contrario Higgins -que llegó a tiempo al partido con un último cuarto para enmarcar-, volvió a hacer diana desde tres, el colofón a los lanzamientos de larga distancia (13 de 31 para los azulgrana). Ayudaron Satoransky y Tobey, y lo celebró Laprovittola, que mantuvo al equipo en los momentos complicados y que tumbó la resistencia del Maccabi para que el Barça coja aire en Europa.

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