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Los concursos de acreedores golpean los sectores más castigados por el coste de la energía: agricultura, ganadería y transporte | Economía



La crisis energética, la escasez de materias primas y la elevada inflación siguen entorpeciendo la recuperación del tejido empresarial tras la crisis provocada por la pandemia. El pasado 30 de junio finalizó la moratoria que eximía a las compañías de su obligación de pedir el concurso de acreedores cuando se encontraban en una situación de insolvencia. Ese balón de oxígeno expiró. Y, sin llegarse a producir la cascada de quiebras que en su día auguraron las instituciones internacionales, sí ha habido un repunte de las quiebras. En concreto, estos procesos judiciales se incrementaron en un 21% en julio con respecto al mismo mes del año pasado, según los datos difundidos por Axesor este lunes. Los concursos acumulados en lo que va de año alcanzan los 3.616. El incremento, en ese caso, es más bajo porque en el primer semestre las empresas se beneficiaron de la moratoria: fue del 1,54% en comparación con el año pasado. Los sectores más tocados son los más castigados por los costes energéticos: agricultura, ganadería y transporte.

Juan Fernando Robles, profesor de Finanzas del Centro de Estudios Financieros, advierte de que este es solo el comienzo de un doloroso trance. A causa del fin de la moratoria, los concursos seguirán subiendo en los próximos meses. “Las empresas arrastran la situación de la pandemia. Y la inflación les está dando la puntilla, algo que los datos todavía no reflejan por completo”, anota. Alberto Velasco, secretario técnico del Registro de Economistas Forenses (Refor), explica que hasta septiembre no se conocerán las consecuencias reales del fin de una medida que el Gobierno ha prorrogado en varias ocasiones para paliar los efectos de la crisis del coronavirus. “Cuando tienes un dolor en el cuerpo, tienes reticencias de ir al médico. De igual manera, muchas empresas se esperan a recurrir al concurso. Es un procedimiento caro y sobre todo las más pequeñas no tienen la capacidad de responder ante una situación de insolvencia”, advierte.

La Comisión Europea había advertido el año pasado del riesgo de una ola de quiebras empresariales en España. Sin embargo, no ha sido el caso: el volumen de concursos dista mucho de ser masivo. Eso sí, el aumento de insolvencias constata la ralentización de la economía del país. “La incertidumbre generada por el crecimiento desbocado de los costes energéticos, la ya apreciable caída del consumo y algunas de las medidas anunciadas para paliar su efecto, entre otras causas, están posponiendo las decisiones de inversión”, aseguran fuentes de Axesor.

El comercio y la construcción, con 1.343 insolvencias, acumularon un 37% del total. Les sigue la industria manufacturera con 406, lo que representa un 11%. Tres sectores muy golpeados por el parón de las actividades en los tiempos duros de la crisis sanitaria y por las tensiones en la cadena de suministro que dispararon los precios de las materias primas. La hostelería, en cambio, tiene mejores datos. En julio se declararon solo un 1,64% más de procedimientos. Y el dato acumulado sigue siendo negativo: este año han quebrado el 28,26% menos de empresas que en 2021.

Más insolvencias en la agricultura y en el transporte

Entre los sectores que registran un mayor incremento de concursos en lo que va de año destacan la agricultura y la ganadería, con una variación del 138%, y el transporte, del 26%. “Ante el encarecimiento de los fertilizantes y del petróleo, para los trabajadores del campo es cada vez más difícil continuar la actividad de forma rentable”, añade Robles. Lo mismo ocurre con el traslado de las mercancías. El cierre de las fábricas y la caída de la demanda durante el confinamiento hundieron el negocio de los transportistas. Los altos precios del combustible, que hicieron que algunos de ellos trabajaran a pérdidas al no poder cubrir sus gastos, han sido el remate final. Y la atomización del sector, que alimenta la competencia entre empresas, tampoco juega a su favor.

A nivel regional, Cataluña es la comunidad autónoma en la que más concursos de acreedores se han registrado durante los primeros siete meses del año (883 en total). La cifra es un 3,5% inferior a la del mismo periodo del año pasado. En Madrid, estos procedimientos también han caído alrededor de un 3%, con un acumulado de 770. Pero la región que presenta mejores datos con respecto al pasado ejercicio es Castilla y León, con una caída casi del 45% (60, entre enero y julio). En cambio, la Comunidad Valenciana anota una subida del 10,6% (574), y Andalucía del 13,45% (329).

Caída del emprendimiento

Los datos relativos a la constitución de empresas también son un claro síntoma de la desaceleración de la economía española. Según el Radar Empresarial de Axesor, se constituyeron 62.979 empresas en lo que va de año, un 3% menos que en el mismo periodo del año pasado. “El ambiente tan convulso no invita a emprender. La pandemia, la guerra en Ucrania y la inflación echan para atrás”, dice Robles.

Las actividades de suministro de energía eléctrica y las financieras son las que sufren la mayor caída interanual en términos de emprendimiento (un 28,79% y un 28,19%, respectivamente). Del lado contrario, los sectores donde más surgen nuevos negocios, aunque a menor ritmo con respecto al mes pasado, son el ocio (20,2%) y las actividades administrativas (17,49%). “No se requieren grandes inversiones en la hostelería. Y tampoco una formación específica. No tienes que colegiarte en ningún sitio para abrir un bar. Es una salida profesional a falta de otras”, concluye.

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