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Lula reconstruye los puentes entre Portugal y Brasil tras la etapa de desdén bolsonarista | Internacional


Jair Bolsonaro nunca visitó Portugal desde que llegó a la presidencia brasileña en 2019 y estuvo a punto de convertir en una tradición plantar al presidente de la República portuguesa, Marcelo Rebelo de Sousa, cada vez que este visitaba Brasil. En 2021, canceló a última hora su presencia en la ceremonia de reapertura del Museo de la Lengua Portuguesa de São Paulo, a la que asistía el Jefe del Estado luso, porque prefirió irse a dar una vuelta en moto, según desveló el gobernador de São Paulo, João Dória. Este año volvió a desairarle durante una visita oficial de Rebelo de Sousa para participar en la Bienal del Libro de São Paulo, dedicada a Portugal. Aunque estaba anunciado un encuentro entre ambos en el palacio Itamaraty, en Brasilia, seguido de un almuerzo, Bolsonaro lo suspendió para mostrar su irritación por la reunión que el portugués había tenido con Lula da Silva, por entonces candidato a la presidencia brasileña.

Este viernes, a mes y medio de asumir la presidencia, Lula da Silva se detuvo 48 horas en Lisboa, aprovechando su viaje de retorno de la cumbre del clima celebrada en Egipto, en un gesto claro de acercamiento hacia Portugal. En un tuit, el presidente electo de Brasil escribió: “Portugal es un país hermano y socio importante de Brasil en Europa. Vamos a retomar el diálogo en beneficio de nuestros pueblos”.

Después de almorzar con empresarios, su primer encuentro institucional fue en el palacio de Belém con el presidente de la República, al que le siguió una entrevista, a última hora del día, con el primer ministro, António Costa, que le había mostrado su apoyo explícito durante la campaña electoral. Costa pretende recuperar las cumbres bilaterales entre los dos países, suspendidas desde 2016, cuando ocupaba la presidencia Michel Temer. Desde entonces no se celebró ninguna, ni siquiera durante la etapa de Dilma Rousseff.

Lula da Silva coincidió en Belém con el presidente de Mozambique, Filipe Jacinto Nyusi, también de visita oficial a Portugal, lo que llevó a improvisar una reunión a tres bandas.

Los presidentes de Mozambique, Filipe Nyusi, y Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, y el presidente electo de Brasil, Lula da Silva, en el Palacio de Belém. RODRIGO ANTUNES (REUTERS)

El sábado estaba previsto un encuentro de Lula con representantes de la colonia brasileña en Portugal, que no ha dejado de crecer en los últimos años. La emigración hacia el país europeo se disparó especialmente durante los años de Bolsonaro. De los 105.423 de 2018, antes de la etapa bolsonarista, se ha pasado a los 205.000 actuales, según datos del Servicio de Extranjeros y Fronteras (SEF). Portugal se ha convertido en el país europeo con la principal colonia brasileña, que en las últimas elecciones apoyó a Lula da Silva de forma mayoritaria.

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