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Más de 450 grupos ecologistas rechazan que el director de una petrolera presida la próxima cumbre del clima | Clima y Medio Ambiente



Cada año desde hace casi tres décadas, un país es el anfitrión de la cumbre del clima de la ONU, donde se intenta avanzar en las políticas internacionales para afrontar la crisis generada por el calentamiento global. Las casi 200 naciones presentes en estas negociaciones acordaron hace un par de años que la de 2023, la COP28, se celebraría en Emiratos Árabes Unidos. Y el país anfitrión es el encargado de dirigir las negociaciones y de proponer un presidente de la COP. El señalado para ese puesto es el sultán Ahmed Al Jaber, el ministro de Industria del país árabe que lleva años participando en estas cumbres de la ONU. El problema es que, a la vez, Al Jaber es el director ejecutivo de la empresa pública de combustibles fósiles de ADNOC (Compañía Nacional de Petróleo de Abu Dabi).

La propuesta ha generado una enorme polémica aunque todavía faltan 10 meses para que arranque la COP28, una cita en la que se realizará el primer balance oficial de los progresos del Acuerdo de París, firmado en 2015 en la cumbre que se celebró en la capital francesa. Su nombramiento se oficializará al comienzo de la cita, cuando los negociadores de todos los países ratifiquen esa propuesta. Pero alrededor de 450 asociaciones ecologistas internacionales han pedido este miércoles que se frene ese nombramiento. “Ninguna COP supervisada por el ejecutivo de una compañía de combustibles fósiles puede considerarse legítima. Las presidencias de las COP deben estar libres de toda influencia de las compañías de combustibles fósiles”, señalan estas organizaciones en una carta que han enviado a António Guterres, secretario general de Naciones Unidas. “Nadie debería aplaudir este nombramiento. Representa una amenaza a la legitimidad y la eficacia de la COP28. Si tenemos alguna esperanza de abordar la crisis climática, las COP no deben tener ninguna influencia de la industria de los combustibles fósiles [petróleo, gas y carbón]”, añade esta misiva.

Pero ha habido algunos actores internacionales y políticos que han aplaudido el nombramiento. Como John Kerry, el representante de la Administración de Joe Biden en materia de cambio climático, que hace unos días felicitó al sultán públicamente. El demócrata estadounidense recordó que Al Jaber es “un diplomático y empresario experimentado”. Incidió también en que, además de ser el máximo responsable de la petrolera pública de Emiratos, es el presidente de Masdar, una empresa igualmente estatal y dedicada solo a las energías renovables. Simon Stiell, secretario ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, también felicitó al sultán por su designación en Twitter.

La gran mentira

El anuncio ha coincidido en el tiempo con el endurecimiento del discurso de António Guterres contra las empresas de combustibles fósiles. A algunas de ellas, el máximo responsable de la ONU las acusó la semana pasada de haber vendido una “gran mentira” y de haber ocultado que su negocio era responsable del calentamiento global. Tras el cambio climático están las emisiones de gases de efecto invernadero que genera la actividad humana y que proceden mayoritariamente de la quema del petróleo, gas y carbón para producir energía. “Al igual que la industria tabacalera, los responsables deben rendir cuentas”, sostuvo Guterres en la cumbre de Davos.

Sin embargo, el secretario general no ha querido posicionarse hasta ahora sobre el polémico nombramiento de Al Jaber. En su oficina de comunicación se remiten a las palabras que pronunció Stephane Dujarric, portavoz del secretariado de la ONU, hace unas semanas cuando fue preguntado por este asunto en una conferencia de prensa. Dujarric recordó que la propuesta para presidir la cumbre corresponde al país anfitrión, y que la ONU en general y el departamento de cambio climático en particular “no tienen absolutamente ninguna participación” en ese proceso. A continuación, este portavoz recordó que la postura de Guterres es clara: “No hay forma de evitar tal catástrofe climática sin poner fin a nuestra adicción a los combustibles fósiles”.

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En su carta, las organizaciones firmantes —entre las que figuran Greenpeace, Ecologistas en Acción, Amigos de la Tierra y 350.org— recuerdan que ADNOC es el “décimo segundo productor mundial de petróleo”. Y sus planes son seguir aumentando la extracción de petróleo y gas en los próximos años. Advierten de que es “una de las empresas de combustibles fósiles de más rápido crecimiento por el inicio de nuevos proyectos y por la puesta en marcha de nuevos yacimientos y pozos”. “Sus planes son incompatibles con las declaraciones de la Agencia Internacional de la Energía, que deja claro que no puede haber nuevas explotaciones de petróleo y gas si realmente se quiere limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados Celsius”, resaltan.

Las ONG también recuerdan que en la pasada cumbre, celebrada a finales de 2022 en la ciudad egipcia de Sharm el Sheij, participaron al menos 636 representantes de empresas de combustibles fósiles o grupos de presión. Los temores son que las presiones de este sector sean mucho mayores en la COP28. “Que este nombramiento pueda considerarse beneficioso para la COP, en medio de una crisis climática cada vez más grave, en la que millones de vidas y ecosistemas están en peligro, es un ejemplo de cuánta influencia siguen teniendo los grandes contaminadores sobre la política climática”, sostienen estas organizaciones. Denuncian que “los intereses de los combustibles fósiles han invadido” la convención marco de la ONU. “La cruda realidad es que este nombramiento representa un punto de inflexión y acelera la pérdida de credibilidad” de la convención, lametan.

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