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Muere la gran actriz teatral Berta Riaza a los 94 años | Cultura



La gran dama de la escena Berta Riaza ha fallecido este domingo a los 94 años. Nacida en Madrid, el 27 de julio de 1927, desarrolló una sobresaliente carrera en el escenario y también en televisión a lo largo de casi sesenta años, entre 1947 y 2003, en los que actuó en los clásicos de los principales dramaturgos, entre los que destacan El diario de Ana Frank, El jardín de los cerezos, Don Juan Tenorio o La casa de Bernarda Alba. “Actriz sin par”, como la calificó el crítico teatral de EL PAÍS Eduardo Haro Tecglen, Riaza fue distinguida con el Premio Nacional de Teatro en 1992. El velatorio estará en el Tanatorio de la M30 desde las 13.40. De allí saldrán sus restos mortales mañana, lunes, sobre las 12.20 para ser enterrada en el cementerio de la Almudena. El dramaturgo Alberto Conejero, premio Nacional de Literatura dramática, ha publicado un tuit en el que, ha recordado, “Berta Riaza consagró su vida al teatro: Esquilo, Chéjov, Valle-Inclán… hasta que la propia vida la retiró del teatro”.

Berta Riaza entró a los 14 años en la Escuela de Arte Dramático. Debutó en el Teatro María Guerrero, en Madrid, con Historia de una casa, de Joaquín Calvo Sotelo. Después formó parte de la compañía que encabezaban los actores Antonio Vico y Carmen Carbonell. “Lo que he hecho no es una carrera, eso me suena muy rimbombante”, declaraba en una entrevista con EL PAÍS en 1999.

Riaza también incursionó en el cine, debutando con José Luis Sáenz de Heredia en Diez fúsiles esperan, y fue una de las protagonistas de Entre tinieblas, de Pedro Almodóvar. Su voz y dicción le dieron la oportunidad de leer el discurso de la escritora María Zambrano cuando se le concedió el Premio Cervantes en 1989 —la primera mujer que obtenía el galardón—. Fue la propia filósofa malagueña la que quiso que sus palabras las leyese Riaza.

En 1997 celebró su medio siglo en la escena con El avaro, de Moliére, en el Festival de Teatro Clásico de Almagro, en la que compartió cartel con Rafael Álvarez, El Brujo, en una versión muy fiel al original que cosechó gran éxito. Al año siguiente se le concedió el premio especial Unión de Actores a toda una vida. En la misma entrevista con este diario señalaba que su profesión tenía algo de masoquista: “Siempre estamos sufriendo por algo”. Aunque decía que no era supersticiosa, como muchos de sus compañeros, aseguraba que “lo de haber nacido el 27 del 7 del 27″ le había “ido muy bien”.

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