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Pedro Sánchez promete destinar 236 millones contra la crisis alimentaria | España


El primer ministro portugués, António Costa, junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este martes en Nueva York.JUSTIN LANE (EFE)

Es un asunto que no aparece mucho en la agenda política española, pero en la reunión de la Asamblea General de la ONU está dominando buena parte de los debates: la crisis alimentaria agravada por la guerra en Ucrania, uno de los mayores productores mundiales de alimentos, ha llevado la situación al límite en los países más pobres y puede llevar a pasar hambre a 800 millones de personas en todo el planeta. El presidente de Senegal y de la Unión Africana, Macky Sall, ha sido muy claro en una cumbre con 18 presidentes y jefes de Estado que han organizado la Unión Europea, la Unión Africana, EEUU y España: “Es una situación similar a la que vivió el mundo después de la Segunda Guerra Mundial. Eso llevó en febrero de 1946 a la ONU a hacer una resolución sobre la crisis alimentaria. La guerra de Ucrania lo ha empeorado todo, los fertilizantes se han triplicado de precio. Necesitamos soluciones de emergencia. África tiene el potencial para alimentarse a sí misma, pero necesitamos ayuda para explotar nuestros propios recursos”.

El presidente español, Pedro Sánchez, que ha convertido esta cumbre en uno de los actos centrales de su viaje a Nueva York, aprovechó el encuentro para anunciar que España hará un esfuerzo económico mayor para intentar ayudar a los países que más están sufriendo la crisis. “Nuestro objetivo es afrontar el problema más urgente que tenemos ahora por la guerra, el de la seguridad alimentaria. La única manera de resolverlo es con un enfoque multilateral. Putin está intentando chantajear a la comunidad internacional con esta crisis alimentaria. No podemos permitirlo. La coordinación entre todos los países es fundamental. Cada uno debemos hacer nuestra parte. España ha hecho de la seguridad alimentaria una prioridad. Por eso nos comprometemos a donar 151,5 millones de euros y a aportar otros 85 millones de euros en créditos del Fondo para la Promoción del Desarrollo”, ha anunciado Sánchez. Esto es, España pondrá en marcha 236 millones de euros para ayudar garantizar la seguridad alimentaria en los próximos tres años.

Sánchez ha culpado a Rusia de la situación: “Rusia debe poner fin a su guerra ilegal contra Ucrania, que ha amenazado una fuente esencial del suministro mundial de alimentos”. Pero ha animado a los países a no quedarse quietos mientras se intenta acabar con la guerra. “Mientras luchamos por la paz, es urgente tomar medidas concretas que protejan a los más vulnerables y eviten que la situación empeore. Se nos acaba el tiempo. Si los agricultores no obtienen los fertilizantes en el momento adecuado, las malas cosechas, o incluso la pérdida de las mismas, seguirán empeorando la situación”, ha insistido el presidente español. Charles Michel, el presidente del Consejo Europeo, ha agradecido el “liderazgo” de Sánchez en este asunto.

España está intentando buscar alternativas al transporte marítimo de los alimentos desde Ucrania, bloqueado en parte por Rusia. En agosto se ha puesto en marcha un proyecto piloto para transportar grano en tren desde Ucrania hasta España. Sánchez ha insistido ante los 18 presidentes y primeros ministros reunidos para la cumbre de la seguridad alimentaria en que “mientras haya hambre no habrá paz y sin paz seguirá habiendo hambre”.

En cualquier caso, la aportación de España es limitada, dado su tamaño. Antony Blinken, secretario de Estado de EEUU —estaba previsto que participara en la cumbre Joe Biden, pero no cambió de planes por el funeral de la reina Isabel II— avanzó que su presidente anunciará en su discurso ante la asamblea general de la ONU mañana un esfuerzo muy importante para garantizar la seguridad alimentaria en los países más pobres del mundo, que sin duda será mucho más potente que el español. Rusia y Ucrania suponen el 28% de las exportaciones mundiales de trigo y el 15% del maíz, y Ucrania produce la mitad del aceite de girasol del mundo, por lo que el efecto de la guerra, que arrastra al aumento del precio de los alimentos, se está sintiendo en todo el planeta.

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