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Pelosi desafía las amenazas chinas con su llegada a Taiwán | Internacional


Nancy Pelosi ha hecho caso omiso a las amenazas de China y a los consejos del propio Gobierno estadounidense. La presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos ha cumplido con su plan inicial y ha aterrizado este martes en Taiwán pasadas las 22.40 (hora local, las 16.40 de la España peninsular). La visita, que pese a no haber sido confirmada oficialmente forma parte de su gira iniciada el lunes por Asia-Pacífico, enfurecerá a Pekín y empeorará las ya muy deterioradas relaciones entre las dos principales potencias mundiales.

“La visita de nuestra delegación honra el compromiso inquebrantable de EE UU con la vibrante democracia taiwanesa”, ha tuiteado la política demócrata pocos minutos después de aterrizar. “La solidaridad americana con los 23 millones de taiwaneses es más importante hoy que nunca, en un momento en el que el mundo se divide entre la autocracia y la democracia”, ha agregado en la misma red social.

A ambas orillas del estrecho de Formosa se ha aumentado durante toda la jornada el despliegue de efectivos ante la llegada de Pelosi a la isla. Según ha alertado el Canal de Transmisión del Espacio Aéreo del Sureste de Taiwán, un avión del Ejército chino incursionó en la zona de defensa aérea de Taiwán sobre las 21.30 (hora local). El país había anunciado en la mañana del lunes un aumento de las maniobras militares en las inmediaciones de la isla.

Para recibir a la delegación de congresistas se ha proyectado en la fachada del Taipei 101, el edificio más alto de Taiwán, el mensaje en chino y en inglés “Presidenta Pelosi, bienvenida a Taiwán. Gracias. TW quiere a EE UU”, según ha retransmitido en directo la cadena de televisión TVBS.

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La política demócrata, con fama de ingobernable y conocida por su dureza ante el régimen chino, se reunirá en la mañana del miércoles con la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, un encuentro que tiene todas las papeletas para desatar la ira de los líderes chinos. Por la tarde, la legisladora de 82 años planea reunirse con un grupo de activistas muy crítico con el historial de China en materia de derechos humanos.

Antes de que Pelosi aterrizara en Taipéi, la Administración de Seguridad Marítima china había anunciado nuevas maniobras militares en el mar del Sur de China —cerca del estrecho de Formosa— y en la bahía de Bohai (en el norte) para los próximos días. Aunque las autoridades chinas afirman que estos ejercicios forman parte de la conmemoración del 95º aniversario de la fundación del Ejército Popular de Liberación, celebrado el lunes, en Taiwán temían que estuvieran relacionados con la visita de Pelosi. Pese a la férrea oposición de Pekín a este viaje, fuentes de la Casa Blanca confirmaron el lunes que la delegación de congresistas estadounidenses aterrizaría este martes en la isla autogobernada que China considera parte de su territorio. Ante el aumento de la presencia militar del gigante asiático en las inmediaciones de Taiwán, el Ministerio de Defensa taiwanés ha advertido de que enviará refuerzos a la línea divisoria del estrecho de Formosa para disuadir las “amenazas enemigas”. La isla ha elevado también su nivel de alerta militar

El Ministerio de Exteriores de China reiteró la respuesta con “medidas contundentes” si la legisladora demócrata ponía un pie en la isla. Las redes sociales de la nación más poblada del planeta están plagadas de mensajes nacionalistas. Este martes, circulan en ellas infinidad de vídeos y fotos de vehículos del Ejército chino que están siendo trasladados a la ciudad meridional de Xiamen, situada a unos 300 kilómetros frente a Taiwán, y donde se ubica una base militar.

De acuerdo con la información recogida por medios taiwaneses, aviones de combate chinos han sobrevolado en la mañana del martes cerca de la línea divisoria del estrecho de Taiwán, mientras que varios buques ―un destructor de misiles y una fragata― están desde el lunes cerca de sus aguas. Una fuente citada por Reuters afirma que las fuerzas chinas efectuaron en repetidas ocasiones movimientos tácticos que se basan en alcanzar brevemente la línea de división y regresar trazando círculos a su posición inicial. Los dos portaaviones de la Armada china —el Liaoning y el Shandong—se encuentran también navegando en aguas del mar del Sur de China, según el diario oficialista Global Times.

El Ministerio de Defensa taiwanés ha asegurado en un comunicado estar al tanto de todas las actividades militares en las inmediaciones del territorio. Asimismo, han expresado que cuentan con la “determinación, capacidad y confianza” para garantizar la seguridad nacional de Taiwán. Según informa la agencia oficial de noticias CNA, la isla ha aumentado su nivel de alerta para el combate hasta el jueves al mediodía, y las autoridades no descartan declarar una “emergencia” en los próximos días, “dependiendo del nivel de amenaza que suponga el Ejército chino”. El aeropuerto internacional Taoyuan de Taipéi aumentó también este martes su nivel de seguridad después de recibir una amenaza de bomba, informó CNA.

Una portavoz del Ministerio de Exteriores de China ha enfatizado que el actual escenario de tensión se debe única y exclusivamente a las acciones de Estados Unidos: “Creo que el mundo puede apreciar claramente que Estados Unidos está provocando con el fin de aumentar la tensión en el estrecho de Taiwán”. El propio presidente chino, Xi Jinping, alertó el jueves a su homólogo estadounidense, Joe Biden, en una llamada telefónica, de que el viaje de Pelosi equivaldría a “jugar con fuego”.

A la pregunta de si la respuesta de China incluirá medidas diplomáticas o militares, la portavoz se limitó a decir que “la parte estadounidense definitivamente asumirá la responsabilidad y pagará el precio por dañar la soberanía y los intereses de seguridad de China”. El Ministerio de Defensa chino ya expresó la semana pasada, incluso antes de la conversación entre los dos mandatarios, que el Ejército Popular de Liberación “no se quedará de brazos cruzados” si se produce la visita.

Las relaciones diplomáticas entre China y el resto de los países se basan en el principio de Una Sola China, expresión que implica que solo existe una China y que esta incluye Taiwán, donde se refugiaron las tropas nacionalistas después de ser derrotadas en la guerra civil por el ejército comunista en 1949. Una de las grandes preocupaciones de Pekín es que el viaje de Pelosi genere un efecto dominó que abra la puerta a otros líderes mundiales a visitar Taiwán, lo que se entiende como una muestra de apoyo a la independencia de la isla. China ya ha obtenido, sin embargo, la “solidaridad absoluta” de Rusia. En su rueda de prensa diaria, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, definió como una “pura provocación” la posible visita de la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos a Taiwán.

El primer ministro taiwanés, Su Tseng-chang, expresó este martes que la isla “da una cálida bienvenida” a todos los invitados extranjeros y que “organizaría todos los preparativos” necesarios. El Consejo de Agricultura de Taiwán ha anunciado que China ha detenido temporalmente las importaciones de más de un centenar de productos de múltiples empresas de alimentación taiwanesas, una medida que se interpreta como la primera represalia por la publicitada visita.

El avión de la presidenta de la Cámara de Representantes estadounidense despegó esta mañana de Kuala Lumpur, la capital de Malasia, la segunda parada de su itinerario, después de visitar Singapur. Oficialmente, también irá a Corea del Sur y Japón. La veterana legisladora es conocida por su firme postura contra el Partido Comunista de China: en 1991, Pelosi desplegó una pancarta en la plaza de Tiananmen de Pekín para conmemorar a las víctimas de la masacre, dos años después de que se produjese. Además, se ha reunido con disidentes chinos y con el Dalai Lama, el líder espiritual tibetano en el exilio, y ha expresado su apoyo a las protestas a favor de la democracia en Hong Kong.

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