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Polonia declara al gato común “especie exótica invasora”, pero los polacos no están de acuerdo | Estilo de vida



El biólogo de la Academia Nacional de Ciencias polaca Wojciech Solarz no estaba preparado para la reacción del público cuando anunció que el gato doméstico era una “especie exótica invasora” en Polonia. La base de datos ya contaba con otras 1.786 especies incluidas sin ninguna objeción, según informa Associated Press. Pero la entrada de estos felinos en la lista negra, el pasado mes de julio, ha levantado una gran polémica en el país. Tanto que Solarz ha tenido que acudir a la televisión para explicar la decisión y la Academia Polaca de Ciencias ha publicado un artículo citando el daño que los gatos causan a las aves y otros animales salvajes. Un estudio de la Universidad de Ciencias Biológicas de Varsovia estimó en 2019 que los gatos domésticos matan a unos 583 millones de pequeños mamíferos y 135 millones de aves al año en Polonia.

El felis catus fue domesticado probablemente hace unos 10.000 años en la cuna de las grandes civilizaciones del antiguo Oriente Medio, explica la academia polaca en su escrito, lo que hace que la especie sea ajena a Europa desde un punto de vista estrictamente científico. El instituto subraya que “se opone a cualquier tipo de crueldad hacia los animales”. También argumenta que su clasificación se ajustaba a las directrices de la Unión Europea. El gato común no se incluyó en el listado de especies exóticas invasoras que representan una amenaza para la UE, en el Reglamento de la UE 1143/2014; pero esto no se debe a que el gato no suponga un problema para la fauna local, sino a que, simplemente, hay demasiados. “Debido a la presencia masiva de esta especie en la cría doméstica y en el entorno natural, es poco probable que la inclusión de un gato doméstico en esta lista mitigue su impacto de manera efectiva”, señala el organismo polaco.

Ya en 2011, un estudio internacional dirigido por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) aseguraba que los gatos asilvestrados son “una de las especies invasoras más perniciosas para las comunidades de vertebrados en islas”. A lo largo de la historia, su acción en estos entornos ha contribuido a la extinción de, al menos, un 14% de los vertebrados extintos, aseguraba el investigador del Instituto de Productos Naturales y Agrobiología del CSIC, Manuel Nogales. Desde la domesticación del gato salvaje africano hace unos 9.000 años, el hombre ha dispersado ampliamente esta especie, que ha establecido poblaciones asilvestradas en todo el mundo, incluso en los archipiélagos más remotos, donde su presencia es especialmente dañina. Un ejemplo: a finales del siglo XIX, la llegada a la isla de Stephens (Nueva Zelanda) del farero con su familia, acompañados por su gata embarazada Tibbles, provocó la desaparición de una especie endémica del lugar: el pájaro Xenicus lyalli.

Los gatos callejeros cazan presas salvajes, aunque estén alimentados, lo que tiene un impacto en otras especies. El problema va más allá de Polonia. Según el estudio liderado por el doctor Nogales, los gatos asilvestrados ya han provocado la extinción de 33 especies animales. También amenazan al 8% de especies catalogadas en peligro crítico a nivel mundial por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

La inclusión de los gatos en el listado de especies invasoras polacas ha galvanizado un debate que llevaba tiempo alejado del gran público. El doctor Solarz ha intentado aplacar el descontento del público con datos. Un descontento, aventuraba el científico, que podía deberse a que algunos medios de comunicación dieron la falsa impresión de que su instituto pedía la eutanasia de los gatos silvestres. El experto subrayó que lo único que recomendaba era que los propietarios de gatos limitaran el tiempo que sus mascotas pasaban al aire libre durante la temporada de cría de aves. “Tengo un perro, pero no tengo nada en contra de los gatos”, dijo Solarz.



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