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Por qué Putin va camino de convertir a Rusia en Corea del Norte | Negocios



Las sanciones de los países occidentales que siguieron a la invasión de Ucrania han hecho que a Rusia le resulte imposible importar las cosas que necesita. Los inversores extranjeros se mantienen alejados de Moscú, miles de personas pertenecientes a la élite del país han emigrado y el precio de su principal producto de exportación, el petróleo, se ha hundido. La guerra del presidente Vladímir Putin lo que ha conseguido por el momento es aislar a su país. La gran desconexión de su economía se acelerará en 2023, a medida que Moscú se va acercando al modelo económico de Corea del Norte.

La invasión de Ucrania ha hecho daño a Rusia, que depende en gran medida de la exportación de petróleo y gas. Aunque los precios altos a principios de 2022 ayudaron al país, el resto del mundo se adaptó rápidamente, ajustando los suministros y en algunos casos, como Estados Unidos, aumentando las exportaciones. El precio del crudo ruso de los Urales ya ha caído un 40% desde el máximo de marzo de 2022, y ahora es posible que Rusia carezca de recursos para amortiguar el golpe que la recesión ha asestado a la población.

En consecuencia, la economía rusa se resentirá. En octubre de 2021, el Fondo Monetario Internacional (FMI) preveía un crecimiento del 2% en 2023. Ahora, el organismo ve una caída del PIB del 2,4%, tras perder un 3% en 2022. Tomando como base el tipo de cambio del rublo en 2021, esto supone una pérdida del PIB de unos 200.000 millones.

Esto agravará aún más una situación financiera de por sí deteriorada. El gasto se incrementó en más del 20% en 2022, principalmente a causa del aumento de los fondos destinados a la guerra, que los economistas del Banco de Finlandia sitúan en torno a los 53.000 millones de dólares. Y el Gobierno ruso se ha visto obligado a echar mano de un fondo de reserva para compensar el primer déficit presupuestario en años. Cada mes que pasa, será más difícil mantener la convertibilidad del rublo respecto a otras divisas internacionales.

Mayor control

Putin ya ha endurecido el control de la economía que ejercen él y el Gobierno, exigiendo la venta de activos de las empresas occidentales en los sectores bancario y energético. Las empresas o bancos de titularidad estatal, así como los oligarcas afines al Kremlin, como el magnate del níquel Vladimir Potanin, ya han comprado activos bancarios e industriales a precios muy rebajados, y la tendencia se irá acentuando.

Lejos de la vigilancia de los inversores extranjeros, las empresas rusas tendrán las manos libres para elevar a nuevas cotas la corrupción generalizada que ha frenado a la economía durante años. Y Putin podrá completar la tarea de perfilar un régimen en el que nadie pueda sustituirle, con petróleo que no puede vender y rublos que no puede gastar.

PARA MÁS INFORMACIÓN: BREAKINGVIEWS.REUTERS.COM. Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción es responsabilidad de EL PAÍS

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