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Taiwán acusa a los barcos y aviones del Ejército chino de haber penetrado en sus aguas territoriales | Internacional



Buques y aviones de guerra del Ejército Popular de Liberación, las fuerzas armadas chinas, cruzaron este viernes la línea media del Estrecho de Taiwán, una frontera no oficial pero que tanto Taipéi como Pekín respetaban de forma tácita hasta ahora, según el Ministerio de Defensa de la isla autogobernada. Taipéi ha calificado la supuesta entrada de las fuerzas chinas en sus aguas y espacio aéreo de “fuerte provocación”, en un comunicado difundido por la agencia oficial taiwanesa CNA.

Pekín inició el jueves las mayores maniobras militares de su historia en torno a la antigua Formosa, al día siguiente de que concluyera la polémica visita de la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, a la isla. Los ejercicios militares incluyeron el lanzamiento de varios misiles balísticos, 11 según las autoridades taiwanesas, de los que cinco cayeron en aguas japonesas, según denunció Tokio, que presentó por ello una queja diplomática ante China. El comunicado taiwanés precisa que a las 11 de la mañana, en hora local (las cinco de la mañana en horario peninsular español), varios aviones y barcos chinos —su número no se precisaba—fueron avistados en aguas cercanas a Taiwán, algunos de ellos “cruzando la línea media”, precisaba el texto.

Tras iniciarse el segundo día de unos ejercicios militares que han merecido la condena de Estados Unidos, el G7 y la Unión Europea, el primer ministro taiwanés, Su Tseng-chang, definió a China como el “malvado vecino de al lado”. “(No) esperábamos que el malvado vecino de al lado mostrara su poder ante nuestra puerta y pusiera en peligro arbitrariamente las vías navegables más transitadas del mundo con sus ejercicios militares”, declaró a los periodistas, según la agencia Reuters.

El secretario de Estado estadounisense, Antony Blinken, condenó también este viernes el lanzamiento de misiles en torno a Taiwán, en una conferencia de prensa en la capital de Camboya, Nom Pen, donde participa en una reunión de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). Blinken definió la utilización de esas armas por parte de Pekín como “una escalada desproporcionada, significativa e injustificada” y aseguró que “no hay justificación para lo que [China] ha hecho”. El jefe de la diplomacia de Washington reiteró, no obstante, los intentos de apaciguamiento con China al afirmar de nuevo que su país “no busca una crisis” e instó a las partes a resolver sus diferencias “de forma pacífica”.

Durante la primera jornada de maniobras militares chinas este jueves, las autoridades de esta isla que funciona de facto como un Estado independiente pero que Pekín considera parte inalienable de su territorio, equipararon la presencia de buques y aviones del Ejército chino en torno a sus aguas con “un bloqueo aéreo y marítimo”, que impide a barcos y aviones comerciales utilizar una de las rutas más transitadas del mundo. El Ministerio de Transporte taiwanés sostiene que los barcos que lleguen a o salgan de Taiwán tendrán que sortear las zonas en las que el ejército chino está realizando sus prácticas, una situación que, de prolongarse en el tiempo, podría tener un impacto en las comunicaciones de la isla. Según medios locales, los simulacros chinos han afectado a 18 rutas aéreas internacionales de la isla y más de 900 vuelos se han visto obligados a modificar su ruta.

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Las maniobras chinas incluyen el cierre del espacio marítimo y aéreo en seis zonas alrededor de Taiwán. Una de ellas está situada a solo 20 kilómetros de la costa de Kaohsiung, la principal ciudad del sur de la isla. Taipéi aseguró el jueves que monitorea de cerca los ejercicios y que sus fuerzas se preparan para un conflicto, pero que no lo busca. La demostración de poder militar con la que China ha elevado aún más la tensión en el Estrecho de Formosa durará hasta el domingo.

Mientras el Gobierno taiwanés denunciaba lo que considera una violación de su soberanía por parte de China, la política estadounidense cuya visita se relaciona con esta crisis diplomática a tres bandas entre Pekín, Taipéi y Washington, Nancy Pelosi, afirmó en una rueda de prensa en Japón que Estados Unidos “no permitirá que China aísle a Taiwán” al tratar de impedir que cargos y funcionarios de países occidentales visiten la isla.

Pelosi restó importancia a la reacción china al viaje de una delegación de congresistas estadounidenses a Asia, que ha incluido, entre otros destinos, Taiwán y, en un nuevo gesto polémico este viernes, una visita a la zona desmilitarizada que separa a las dos Coreas. La veterana política estadounidense, presidenta de la Cámara de Representantes de EE UU, el tercer cargo institucional más alto de su país, ha presidido esta delegación cuya presencia en Taiwán ha sido interpretada por Pekín como un gesto de respaldo de Washington a lo que Pekín considera veleidades secesionistas del Gobierno taiwanés.

“Hemos dicho desde el principio que nuestra presencia aquí [en Asia] no trataba de cambiar el statu quo de Taiwán ni de la región”, subrayó Pelosi en la conferencia de prensa que mantuvo en Tokio tras reunirse con el primer ministro japonés, Fumio Kishida.

El jefe del Gobierno japonés aludió también a la escalada de tensión en la región y calificó el hecho de que varios misiles balísticos chinos aterrizaran cerca de aguas japonesas, en la zona económica exclusiva del país, como “una amenaza a la seguridad nacional de Japón”, que Tokio “ha condenado enérgicamente”, afirmó Kishida. El primer ministro japonés aseveró que Washington y Tokio trabajarán juntos para mantener la paz y la estabilidad en el Estrecho de Taiwán.

China ha respondido a la queja diplomática presentada por el Gobierno japonés por estos hechos, convocando al embajador de Tokio en Pekín. El Ministerio de Asuntos Exteriores de China ha informado de que el Gobierno de su país ha amonestado al diplomático por la participación de su país en el comunicado de condena de las maniobras chinas y de la escalada militar que este jueves difundieron de forma conjunta el G7 y la Unión Europea. En el documento, el grupo de siete naciones más industrializadas del mundo y Bruselas afirmaban que no había “justificación en usar una visita [la de Pelosi] como pretexto para una actividad militar agresiva”. China también ha protestado por esa nota de censura ante los enviados de la UE en Pekín.

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