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Ucrania: Los inspectores de la ONU viajan a Zaporiyia mientras continúan los combates junto a la central nuclear ucrania | Internacional


La central nuclear más grande de Europa, la de Zaporiyia, continúa estando en el centro de combates y de fuego de artillería entre los ejércitos ruso y ucranio. El choque militar hace temer una fuga radiactiva peor que las de Fukushima, en 2011, y Chernóbil, en 1986. Fuentes ucranias acusaron este lunes a las fuerzas rusas de bombardear Energodar, en la orilla oriental del río Dniéper (sureste de Ucrania), donde se encuentran las instalaciones, mientras que Moscú asegura que Kiev ha intentado atacar la central con un dron. Mientras prosiguen los combates de los que ambos bandos se culpan mutuamente, una misión de la agencia nuclear de Naciones Unidas, el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), se dirige ya a Zaporiyia, donde se espera que llegue esta semana, para evaluar los daños en las instalaciones. Este lunes, el ejército ucranio ha anunciado que ha lanzado una ofensiva en “muchos frentes” del sur y que ha conseguido romper una primera línea de defensa de las tropas rusas en la provincia de Jersón.

La central de Zaporiyia es la central nuclear más grande de Europa y la tercera del mundo. Sus instalaciones albergan seis de los 15 reactores con los que cuenta Ucrania y antes de la guerra aportaban el 20% de la electricidad del país. Buena parte de la provincia donde se ubica la planta fue ocupada por Rusia en los primeros compases de la invasión. A mediados de agosto, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, resumió la situación subrayando: “El riesgo de un enfrentamiento nuclear ha vuelto”. El Kremlin aseguró este lunes que no se plantea la creación de una zona desmilitarizada en torno a la planta atómica.

Según informa en su cuenta de Telegram quien fuera alcalde de Energodar hasta la ocupación de Rusia, Dmitro Orlov, las tropas invasoras bombardearon la madrugada del lunes “dos barrios [el tres y el cinco] de la ciudad ocupada por Rusia de Energodar, en la región de Zaporiyia”, escribió en un mensaje recogido por Efe.

Kiev acusa también a Rusia de albergar armamento y vehículos militares en la sala de máquinas de uno de los reactores, algo que parece confirmar un vídeo filtrado por un empleado de la planta la semana pasada. La OIEA ha dado credibilidad a estas informaciones. La tensión en Zaporiyia subió enteros a partir de junio, cuando la artillería invasora inició una campaña de ataques a municipios ucranios al otro lado del río Dniéper. Las baterías rusas, protegidas por la proximidad de la central, pasaron a ser objetivo del fuego ucranio y parte del armamento fue protegido en zonas de riesgo máximo.

El Ministerio de Defensa ruso aseguró, por su parte, también este lunes, que las fuerzas ucranias intentaron atacar la central nuclear con un dron, que fue derribado cerca de la zona de almacenamiento de residuos nucleares, de acuerdo con la agencia oficial rusa Tass.

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Sin zona desmilitarizada

Desde prácticamente el inicio de la invasión rusa, el 24 de febrero, la ONU ha instado reiteradamente a ambos contendientes a poner fin a toda actividad militar en la zona aledaña a la central y a permitir una visita de comprobación de seguridad de los expertos del OIEA, la institución independiente, pero incluida en el sistema de Naciones Unidas, que se ocupa de garantizar la seguridad de las instalaciones nucleares.

Ucrania se resistió inicialmente a avalar ese viaje, pues temía que la presencia de los expertos del OIEA legitimara la ocupación rusa, pero, más tarde, se convenció de la necesidad de aprobar la misión. El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, incluso instó al organismo de la ONU a enviar sus equipos lo antes posible. El pasado 20 de agosto, Vladímir Putin aceptó también finalmente que el equipo de inspectores viajara a Zaporiyia “cuanto antes”. El presidente ruso accedió también a que los inspectores se desplazaran a la central, pasando por Ucrania sin tener que atravesar el territorio de Rusia o el que Moscú mantiene ocupado en la antigua república soviética, como pretendía inicialmente el Kremlin, después de que Putin mantuviera una conversación telefónica con el presidente francés, Emmanuel Macron, informó la presidencia francesa en un comunicado.

Durante su charla con Macron, Putin insistió en que una catástrofe nuclear a gran escala “podría contaminar unos territorios enormes con la radiación”. Una fuente oficial francesa, que habló poco después con EL PAÍS con el requisito de mantener el anonimato, puso como condición para que se efectuara la visita de verificación “un alto el fuego” en Zaporiyia, previo a la llegada de los inspectores. La víspera, el Ministerio de Defensa ruso había divulgado un mapa en el que sostenía que lo que definía como un posible “accidente” en esa central nuclear no afectaría a Rusia, pero sí provocaría una nube radiactiva sobre Moldavia, Rumania, Polonia y Alemania.

Moscú calificó este lunes de “necesaria” la misión del OIEA, pero luego enfrío las expectativas acerca del cese de los combates en torno a la central. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, instó a la comunidad internacional a presionar a Ucrania para que “reduzca la tensión militar” junto a la planta y acusó a Kiev de poner en peligro a toda Europa. Peskov precisó después que Rusia no ha hablado de la posibilidad de implantar una zona desmilitarizada en torno a Zaporiyia, como Washington le ha instado a hacer. “Cualquier opción que no sea desmilitarizar Zaporiyia sería un suicidio”, afirmó Guterres en su última visita a Ucrania, el 18 de agosto

Tras obtener el visto bueno de Moscú a la misión de la ONU, este lunes, el director del OIEA, Rafael Mariano Grossi, anunció que la misión de expertos está “ya de camino” a Zaporiyia desde Viena, y que llegará a la planta “esta semana”, sin precisar qué día.

El viaje de los expertos se inicia pocos días después de que, el pasado jueves, un incendio provocado por los bombardeos que Kiev y Moscú se atribuyen mutuamente, dejara la planta “totalmente desconectada” por daños en las conexiones eléctricas con la red del país “por primera vez en su historia”, según Energoatom, la compañía que dirigía las instalaciones hasta que Rusia se apoderó de ella.

La central entró de nuevo en funcionamiento parcialmente el viernes. Las instalaciones ya solo estaban conectadas a la red por uno de los cuatro puntos habilitados antes de que la región experimentase un aumento de la tensión militar. El sábado, Energoatom volvió a advertir del riesgo de fugas radiactivas e incendios por los ataques militares. La planta de Zaporiyia continúa gestionada por personal de Energoatom pese a estar bajo control ruso. Esto se debe a que la central debe seguir funcionando, conectada a la red eléctrica actual, la que abastece a Ucrania. Sin embargo, Moscú ya ha advertido de que su intención es desconectarla de la red ucrania para conectar su energía a la red rusa y de los territorios ocupados.

La misión del OIEA deberá evaluar los daños físicos sufridos por las instalaciones de la planta y determinar si el principal sistema de seguridad y protección, así como el de reserva, funcionan. Además, deberá comprobar cuáles son las condiciones de trabajo del personal de la central, sometidos ahora a la autoridad de Rusia, y realizar actividades de salvaguardia urgentes para comprobar la existencia de los materiales nucleares declarados por Ucrania al OIEA.

Contraofensiva ucrania

La jefa del centro de prensa de coordinación conjunta de las fuerzas de defensa del sur de Ucrania, Natalia Humeniuk, ha anunciado este lunes el inicio de una ofensiva en el frente sur del país, en concreto en la región de Jersón, al norte de Crimea y al oeste de la provincia de Zaporiyia. Hacía semanas que se especulaba con una gran ofensiva militar ucrania para recuperar terreno. La ciudad de Jersón es la única capital provincial que han ocupado las fuerzas rusas desde el inicio de la ofensiva en febrero.

Humeniuk ha afirmado que los recientes ataques sobre las instalaciones y rutas de suministro de las tropas rusas en el sur “incuestionablemente han debilitado al enemigo”. Como ejemplo, ha afirmado que en la última semana han destruido más de 10 almacenes rusos de munición. La portavoz no ha dado más detalles de la ofensiva. “Cualquier operación militar necesita silencio”, ha dicho, antes de admitir que las tropas rusas que luchan en el sur son poderosas y han sido reforzadas recientemente, ante las informaciones que apuntaban a una ofensiva ucrania.

Mijailo Podoliak, asesor estrella de la oficina de la presidencia de Ucrania, ha pedido rebajar las expectativas: “Entiendo los deseos y los sueños que tiene la gente, pero recomiendo contenerse respecto a las operaciones militares ucranias”. Los frentes de guerra, que abarcan unos 1.300 kilómetros, llevan desde primavera sin significativos cambios.

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